viernes, 17 de febrero de 2017

Jovelardero y el Carnaval en Cuenca

El Jueves Lardero en Cuenca

Jovelardero o Jueves Lardero, ambos denominaciones son válidas para designar el jueves anterior al miércoles de ceniza, dando comienzo la cuaresma. En la sociedad conquense está muy arraigado, el típico adagio: “En Jovelardero, taja y huevo”. Es una jornada al aire libre, si el tiempo lo permite, este año se celebrará el día 23 de febrero. Los jóvenes en grupos, copan las laderas del río Júcar desde la mañana hasta la caída de la tarde, pasan la jornada jugando en compañía de amigos, degustando todo tipo de productos derivados del cerdo, alimentos que quedarán prohibidos a lo largo de la Cuaresma.

La palabra lardero procede del adjetivo “lardo” que es como se llamaba al tocino gordo de cerdo, también se le llamaba así al sebo o manteca del cerdo. Si profundizamos más en los orígenes diré que procede del latín “Lardum o  Lardium”, palabra con la que los romanos denominaban al tocino y a la manteca del cerdo.

 En los tiempos de escasez las familias tiraban de las partes menos valiosas del cerdo, comercialmente hablando, con las que nuestras abuelas fueron capaces de hacer maravillas culinarias. Estos almuerzos o meriendas, antes de la cuaresma han sido y es lo que caracteriza al peculiar Jovelardero.

El carnaval, se convirtió en la fiesta de despedida de la carne, es por ello que estos días, anteriores a la Cuaresma, se procura degustar al máximo, para no echarla en falta en los cuarenta días que impone la regla cuaresmal.

Uno de los carnavales más antiguos en Castilla la Mancha es el de Tarazona de la Mancha. En el Archivo Municipal se encontró un acta del año 1894 donde se menciona por primera vez el carnaval  en esta localidad, en la dicha acta se recoge el pago a la Banda Municipal de Música, contratada para animar el carnaval de ese año.

En Cuenca se perdió la tradición, recuperada hace unos años. Inició su andadura el barrio de la Fuente del Oro y año tras año se ha ido recuperando esta fiesta. En 1900 nos cuentan las crónicas sociales, que lo más importante y atractivo eran los bailes, ya que era el lugar de reunión de los jóvenes de aquella época, convirtiéndose en centro de reunión obligada en lugares como el Casino de Cuenca y la Constancia. Las máscaras que portaban servían para perder la timidez y poder galantear con las chicas y viceversa. A ellas se les presentaba la ocasión de poder hablar con el joven que le gustaba, con cierta soltura sin miedo a ser reconocidas.

El carnaval, desde la interculturalidad, es una fiesta divertida y de esparcimiento, ocasión social para reafirmar la unidad grupal de participación por barrios, asociaciones y pueblos; esperemos que se vaya asentando en nuestra ciudad y en la provincia, sobre todo en aquellos pueblos donde se celebra, como: Las Pedroñeras, ViIlanueva de la Jara, El Provencio, San Clemente y Las Mesas, entre otros muchos pueblos conquenses. En estos lugares existe una enorme amplitud de formas de vivir el Carnaval, resurgiendo con cierta fuerza esta entrañable fiesta con referencias históricas y elementos religiosos, formando un conjunto de bienes culturales dispersos territorialmente, así no existe un único modelo de celebración, sino que es un fenómeno plural y diverso, representando una vivencia común que le da unidad y representatividad de nuestras costumbres.

Cuenca, 20 de febrero de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico


lunes, 13 de febrero de 2017

El amor por vida


el amor es lo más bonito de este mundo y hoy se celebra al Santo que lo dignifica”.


Hace tiempo que no os cuento historias de Cuenca y creo que hoy es el día perfecto. El amor forma parte de nuestras vidas. Decía mi abuelo Sabino que “la riqueza que tienes no debes de medirla por el riqueza sino por aquellas cosas que no cambiarías por dinero, así es el amor”. Dos grandes amores hay en este mundo, el amor humano y el espiritual por vocación de entrega y servicio a los demás, los dos tienen algo en común y al mismo tiempo son diferentes.

Como tantos otros domingos, éste de San Valentín no fue distinto a muchos otros, acompañando a mi abuelo Sabino a misa de doce a la Catedral vimos a una pareja haciéndose arrumacos en los arcos del Ayuntamiento. Mi abuelo no era partidario de que la gente expresara sus sentimientos amorosos en público, pero ese domingo fue diferente, dejó pasar la escena e incluso me la hizo notar diciéndome: “el amor es lo más bonito de este mundo y hoy se celebra al Santo que lo dignifica”.

Mientras cruzábamos la Plaza saludando a cuantos veía, me dice: hay muchas leyendas sobre el origen de esta fiesta pero la que más me gusta es la que afirma que Valentín fue Sacerdote en tiempos del Emperador Claudio II (Marcus Aurelius Cluidius) que prohibió por decreto el casamiento haciendo que todos los jóvenes sirvieran en el ejército romano. Valentín siguió casando en secreto hasta ser descubierto y encarcelado.

El emperador Claudio dio orden de encarcelarlo y estando en la cárcel el oficial Asterius, encargado del recinto penitenciario quiso ridiculizarlo poniendo a prueba a Valentín. Asterius tenía una hija que era ciega llamad Julia y la llevo ante él para que le devolviera la vista. Valentín en nombre de Cristo le curó de su ceguera, ante este hecho Asterius y toda su familia se convirtieron al cristianismo. Finalmente el 14 de febrero de 270 murió martirizado. Valentín dejó escrita una carta para Julia de cómo debería ser su amor como nueva cristiana firmada con la rúbrica “De su Valentín” firma que se popularizó entre aquellos amantes que se enviaban cartas. Julia, agradecida al Santo, plantó un almendro de flores rosadas en su tumba. De ahí que el almendro sea el símbolo del amor y de la amistad duradera.

Poco a poco el 14 de febrero se fue convirtiendo en una fecha en la que se intercambiaban mensajes  de amor entre las parejas y se fue popularizando hasta convertirse en el Patrón de los enamorados. En el año 496 el Papa Gelasio decidió que el día 14 de febrero fuera el día en que se honrara a San Valentín.
Al salir de misa nos dirigimos al Alcázar conquense, fortín de arte y firme por su naturaleza. Sus robustos muros, escondidos detrás de la calle de Zapaterías, serviría de base al futuro Seminario Conciliar, al Convento de la Merced y a la Parroquia de Santa María de Gracia.

Portada del Seminario Conciliar de Cuenca e Iglesia de la Merced
Dos historias de amor encierran este lugar. Aquí estuvo la Judería hasta mediados del siglo XIV. Los judíos de Cuenca, Huete y otras ciudades de Castilla gozaban de libertad para ejercer el comercio, esta Judería estaba separada del resto de la ciudad por un muro, cuyas puertas se cerraban al caer la noche, con ello se quería evitar la mezcla de la comunidad judía con la cristiana evitando así las posibles reyertas. Pero con el amor no pueden los muros; un joven cristiano se enamoró de una joven judía de este barrio, los dos se veían a escondidas. Saltando el muro por las noches, Diego iba al encuentro de Isabel. Una noche fueron sorprendidos por los judíos y él es asesinado. Al correr la noticia por la ciudad, se toma el barrio al asalto pasando a cuchillo a cuantos se cruzaban en el camino de los exaltados. Este acto llevo al traslado de la Judería a extramuros, donde hoy se conoce con el nombre del Barrio del Cristo del Amparo. La sinagoga se reconvirtió en la parroquia de Santa María de Gracia y su campanario, con el tiempo se transformó en la actual Torre de Mangana.

¿Te has enterado por qué está aquí esta torre? Si, por asunto de amores; pero cuéntame porque está aquí el Seminario.

A nuestra izquierda surge el Seminario, semillero de almas dedicadas a dar servicio y amor a los demás. Sobre el año 1400, D. Álvaro Martínez, Maestre del Rey D. Enrique III y Obispo de Cuenca, establece en este lugar las primeras escuelas de gramática para indigentes aspirantes al Sacerdocio y habilita para ello unas casas compradas a Juan de Albornoz, junto a la puerta del Postigo. En el siglo XV, estando de Obispo D. Rafael Galeote Riario (1493-1521) el colegio de Santa Catalina surge a impulso de Juan Pérez de Cabrera, arcediano de Toledo, quien dota con prebendas los cargos de rector y un maestre de latín. En el año 1584, es cuando D. Gómez Zapata decreta la fundación del Seminario Conciliar, conforme a las normas promulgadas por el Concilio de Trento y anhela adicionarle el Colegio de Santa Catalina. Ante la oposición que encuentra no ceja y establece el Seminario en una casa particular donde permanece hasta que el Obispo D. Enrique Pimentel pasa a los seminaristas a la “casa del Magistral” a espaldas de la Parroquia de San Pedro que para este objeto le había comprado la casa a D. Andrés de Pacheco. Allí se hace patria y virtud enseñando gramática, canto llano y compute eclesiástico, hasta que el Obispo D. José Flórez Osorio (1674-1759) construye de su peculio la sede. Lo deja a su muerte como heredero al Seminario, en virtud de la facultad solicitada y conseguida del Papa Clemente XII, en 1740. El capital que entrega al Seminario, entre la fábrica, el edificio y la herencia sobrepasaba el millón de ducados.

Torre de Mangana, septiembre 2017
Quedándose pequeña la sede se proyecta otro punto de ubicación dentro de la ciudad, el Alcázar y las casas del Marqués de Valverde que le vende, surgiendo el sólido espacio para construir el Seminario actual, donde estudiarían los seminaristas desde el año 1746. El Papa lo dota, en 1745 de legados y becas que ofrecen los generosos, alcanzando algunos la suma de cuatro mil ducados. Sus tres sucesores en el Episcopado conquense continuarán su obra. D. Isidro Carbajal y Lancáster, amplía el edificio. D. Sebastián Flórez Pavón y D. Felipe Antonio Solano aumentan las cátedras  y en 1775 alcanza el Seminario la agregación e incorporación a la Universidad de Alcalá con la facultad de conceder grados académicos sólo para los internos, quedando extendida esta  facultad a los externos en 1852 a raíz del Concordato con Isabel II.

Josemari, con las leyendas no aprendemos nada novedoso, pero vemos reflejadas en ellas momentos y situaciones de nuestro entorno. Así habla “Mangana” hierática y docta. Su voz se fue apagando con el tiempo pero no su historia y el amor que desprenden sus piedras nos hacen pensar y reflexionar sobre su belleza, validez de las verdades que encierra.

Que no se te olvide, si embelleces tu amor con una sonrisa, iluminaras de luz tu rostro reflejando el amor que siente tu corazón. ¡¡Feliz día de San Valentín!!  

14 de febrero de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico



viernes, 10 de febrero de 2017

El verso une idiomas y culturas en el IES Fernando Zóbel de Cuenca

Lazos de versos, de lenguas y de culturas forman el mundo actual de la docencia

Con el título de “Versos para todos” el IES “Fermando Zóbel” de Cuenca aboga por unir culturas y lenguas con el verso. La poesía es un patrimonio intelectual y un bien preciado que pertenece a todos.
En un momento donde se levantan muros, la comunidad educativa del Zóbel traza puentes con la fuerza de la multiculturalidad. Como haría el pintor que da nombre a este Instituto de Educación, pinta con tenacidad y dulzura, revelando miles de ideas y detalles con esos matices delicados que son las distintas lenguas y culturas de sus alumnos. Así se forma un abanico de colores que ilustran el más bonito cuadro que pintara Fernando Zobel.

El jueves, como actividad final de la semana y dentro de su Proyecto de Innovación de Centro: “Las palabras hacen ideas, y las ideas hacen futuro”, algunos alumnos han ido recitando poemas en sus lenguas maternas, traducidos por otro compañero al español.
La poesía es la expresión de la belleza por medio de la palabra. Leer un poema en voz alta cobra sentido del conjunto, captando los detalles del lenguaje con su musicalidad y entonación del país de donde procede, de esta forma es posible darse cuenta de la manera en que el poeta crea la imagen del sentir de su pueblo.

Con esta actividad se quiere dar la mano a los que vienen de muy lejos, invitándolos a participar en la vida del Centro. Uniendo con lazos de versos y palabras, amistad y compañerismo, haciendo que nadie se sienta entraño en el Centro y haciendo comprender que todos forman parte del Proyecto Educativo, nadie sobra y todos somos necesarios.

La poesía es un excelente recurso educativo para explorar el conocimiento, facilitar el desarrollo de la imaginación, la creatividad y el vocabulario, facilitando el desarrollo de la inteligencia y fortaleciendo la autoestima.

Siendo la poesía entendida como una obra de arte no puedo terminar este artículo sin mencionar al poeta Goethe, que también escribió una curiosa teoría del color: “Color y sonido no se dejan comparar entre sí de ninguna manera; pero es posible reducir a ambos a una fórmula más alta… Como dos ríos que nacen de un mismo monte pero que, en condiciones completamente distintas, corren por dos comarcas… así son sonido y color, así son poesía y pintura”. Bienvenidos a la fiesta de la poesía.

Cuenca, 10 de febrero de 2017


José María Rodríguez González

miércoles, 1 de febrero de 2017

Visita guiada gratuita por el siglo XVI



Cuando el siglo XVI se convierte en arte a través de la rejería de la Catedral de Cuenca


El sábado día 4 de febrero a las 11:00h de la mañana, desde la capilla de los Apóstoles se iniciará el recorrido. El investigador José María Rodríguez realizará un recorrido guiado por las capillas del siglo XVI viendo los detalles que contiene cada reja, apuntando los cambios de la iconografía de este siglo con respecto al siglo anterior que se vió en la anterior visita del mes pasado.

Con sólo la entrada al recinto el mismo investigador, gratuitamente, hará un recorrido explicativo de la iconografía existente en la rejería de las capillas (Duración aproximada una hora).

Las figuras de los basiliscos, delfines, sirenas, unicornios, piñas, nenúfares, flores de lis, ánforas, pasajes bíblicos, animales, escudos y otras ornamentaciones que hacen las delicias de los observadores cuando se descifra la catequética cristiana que posee cada una de las rejas en consideración de la capilla y su fundador.

Te invito a descubrirla y ver la realidad de una época grandiosa donde la espiritualidad de sus creencias está plasmada en hierro para el disfrute de todas las generaciones que han sido testigo desde su creación hasta nuestros días.

Sábado, 4 de febrero de 2017, a las 11:00 horas en la catedral de Cuenca. Te espero.



La Candelaria y la Purificación de Ntra. Señora

 Esta ceremonia fue instituida por el Papa Gelasio a finales del siglo V y que se conoce con el nombre de Candelaria.


La Candelaria no se entiende sin hacer referencia a la Purificación de Ntra. Señora. El objeto de esta festividad se atribuye al Papa Benedicto XIV, su celebración se remonta a los tiempos apostólicos. Por el siglo V se celebraba como fiesta de guardar. En la Iglesia griega y en la de Milán se celebra el 2 de febrero entre las festividades más solemnes de Nuestro Señor.

Trascurridos los cuarenta días señalados por la ley, María se presentó en el templo para cumplir la ley, acompañada de San José y con su hijo en brazos (Lc.2, 22-39). Con este hecho se daba cumplimiento a la profecía del profeta Ageo. Fue el profeta Malaquías el último en confirmar esa profecía. La ley decía: “Habló Dios a Moisés diciéndole: Conságrame todo primogénito, todos lo que abre el seno materno entre los Israelitas. Ya sean hombres o animales, míos son todos” (Ex. 13, 1-2). Hasta que le fue otorgado el mantenimiento del culto al templo a la tribu de Leví, todo primogénito debía ser ofrecido al servicio del templo. La ley creó la exención, compensando esta dedicación, por medio del pago de cinco siclos de plata, sólo si la familia no podía entregarlos el niño se quedaba con el sacerdote y era educado en el servicio del altar.

La Virgen quiso cumplir todas estas prescripciones. Según cuenta la tradición María dijo al sacerdote: “Hoy se cumple el cuadragésimo día desde que tuve a este hijo, fue circuncidado al octavo día y se le puso por nombre Jesús”. Entregó la ofrenda de dos tórtolas y dos palomas. Hay que advertir que no era necesario llevar a Jerusalén al niño, bastaba con que el padre pagase el impuesto al sacerdote, no antes de los 31 días después del nacimiento, para cumplir con lo establecido en la ley. Otra de las disposiciones legales era (Lev.12, 1-8) que las madres deberían presentarse en el templo para su purificación, de la impureza legal que habían contraído, a los 40 o 48 días según fuera el infante niño o niña.

La Iglesia  Católica acostumbra a bendecir las velas o candela de un modo solemne el día 2 de febrero. Esta ceremonia fue instituida por el Papa Gelasio a finales del siglo V y que se conoce con el nombre de Candelaria. Los cirios que se bendicen antes de la misa de la Purificación simbolizan a Ntro. Sr. Jesucristo. Ateniéndonos a la iconografía dice San Anselmo, al explicar este misterio, que hay que considerar tres cosas en el cirio: la cera, la mecha y la llama. La cera, obra de la abeja virginal, es la carne de Cristo; la mecha, que es interior, es el alma; y la llama, que brilla en la parte superior, es la divinidad.

Los cirios llevados en procesión, instituida por el Papa Sergio en el siglo VII, simbolizan una manifestación de fe, siendo el símbolo de la Iglesia que avanza para ir al encuentro del divino Emanuel, recordando la escena en el Templo de Jerusalén.

Los cirios bendecidos en la Candelaria siguen con el siguiente ritual: “Señor Jesucristo verdadera luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, derrama tu bendición sobre estos cirios y santifícalos con la luz de tu gracia, y así como estos cirios encendidos con fuego visible dispersan las tinieblas, dígnate hacer que nuestros corazones, iluminados con fuego invisible, es decir, con el esplendor del Espíritu Santo, queden libres de la ceguera de todos los vicios, a fin de que, purificada nuestra alma, podamos ver las cosas que te son agradables, y útiles a nuestra salvación, y merecer después de las sombras y peligros de esta vida, llegar a la luz que no se extingue jamás”.


Estos cirios se suelen encender como protectores en los días de tormenta cuando los truenos retumban, para obtener la protección divina y para expulsar el demonio del lugar donde se experimenten sus perniciosos efectos; pero sobre todo en el lecho de muerte, para alejar del moribundo al demonio, es en ese momento cuando hace el demonio el supremo esfuerzo, para arrancar a Dios el alma del que lucha en la agonía. 

2 de febrero de 2017
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

miércoles, 25 de enero de 2017

La palma de la victoria de San Julián

Una rama de palmera como trofeo de Victoria

El ayuno hace puro el corazón y al cuerpo más sano y robusto”, así pensaba San Julián cuando se retiraba a la cueva de la montaña, paraje que  hoy lo conocemos con el nombre de “San Julián el Tranquilo”. Incansable personaje que quiso recorrer su diócesis, sabedor de que le quedaba poco Lesmes , dejaban las crestas de la Serranía y se internaban en las tierras de Molina, para luego descender, por los collados alcarreños, a las llanuras inmensurables de la Mancha. Seis meses llevaba el Prelado en su labor santificadora cuando decidió volver de nuevo a la ciudad de Cuenca, pasando por Alarcón, pasando por la ostentosa Velería, para dirigirse a las tierras de Huete e internándose en su altiva Sede después de haber dado la vuelta en redondo a todo el  Obispado. Siempre fue un problema para San Julián el cruzar las calles de la población, porque aquello no es un asedio, es un asalto a su sagrada persona al disputarse unos y otros la primacía por besar el anillo pastoral, para todos tenía una palabra edificante, una sonrisa paternal.
La Virgen entrega la palma a San Julián
(C) Foto: José María Rodríguez González
Catedral de Cuenca
tiempo en este mundo. Así una mañana de junio el sucesor de Don Juan Yáñez, acompañado de

Al mes del regreso del viaje apostólico por la diócesis, San Julián se siente mal. Recostado en el suelo, sobre lecho humilde, yace; el pulso late con vehemencia y el corazón siente el espoleo de la fiebre. Aún en este estado, conserva perfecta lucidez mental y ha pedido le administren los santos Sacramentos; después de oído en confesión, se ha revestido de los ornamentos pontificales para recibir la extremaunción y la Eucaristía. Recibido el Viático, se despoja de sus vestiduras episcopales, abandonando la cama y sobre el suelo alfombrado de ceniza descansa su cuerpo. San Julián a quedado en silencio. Un golpe de luz viva, ha llenado la estancia y en el rostro de San Julián van marcándose tintes de sorpresa. Sus pupilas miran absortas, embelesadas a una Mujer coronada de rosas y túnica de resplandores que desplazándose de un grupo de ángeles y vírgenes, viene hacia él con una palma. La mente del Santo se encuentra invadida por un alud de interrogantes, a que él no puede dar contestación; puesto de rodillas, la Mujer de guirnalda de rosas y manto de luz, hablándole con dulzura dejó en su mano una rama de palmera como trofeo de victoria, desapareciendo acto seguido. San Julián es devuelto a su lecho. En un 28 de enero de 1208 en medio de repiques de campanas, su alma subía al Cielo.

El sepulcro de San Julián permaneció cerrado desde el año 1208 hasta el año 1518, es decir 310 años. El viernes, 29 de enero de 1518 delante del comisionado creado para tal efecto se abrió la losa por los canteros sepulcrales Diego de Flandes, maestro entallador y Juan Vizcaíno, en unión del carpintero Alfonso de León en presencia de los señores: Don García de Villareal, chantre y canónigo; Don Juan de Ervías, Abad del Assey; Don Juan del Pozo, Canónigo; el Licenciado Carrascosa, Previsor; Alonso del Peso y otras autoridades eclesiásticas, más el Doctor Pedrosa que fue el cronista de esta manifestación. Separada la losa se contempló con admiración y asombro la maravillosa conservación del cuerpo de San Julián que parecía estar más bien dormido que muerto. Tenía a su lado la palma que le había dado la Santísima Virgen María cuando le visitó en su agonía, y que conservaba tan fresca y lozana como recién cortada del árbol. El Padre Alcázar, en la página 418 de la biografía que escribió del Santo, dice que la palma se quitó del lado del Santo Obispo y se repartió entre muchos. Veintinueve años después, Sebastián Chirino de Loaysa, el Viejo, confesó, bajo juramento, haber tenido en su poder un pedazo de aquélla, y que a su contacto, muchos alumbramientos desesperados se habían hecho fáciles y ventajosos, consiguiéndose la salvación de la madre y del hijo. Así se hace constar en el folio 135 de la información Apostólica de los milagros del Patrón de Cuenca.

Cuenca, 28 de enero de 2017
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico
josemarogo@live.com


sábado, 21 de enero de 2017

El arte, testigo social de la fe


Desposorios de María y José

Muchos son los retablos que hay en la Catedral conquense donde se refleja la festividad de los desposorios de Nuestra Señora. Festividad del año litúrgico que se celebra el 23 de enero.

De singular belleza son las siete tablas del retablo plateresco de la capilla de San Roque o de los “Pozos”, con escenas de la vida de la Virgen. La sexta tabla refleja los Desposorios de María y José: Aparece en el centro el sacerdote, llevando a su derecha a la Virgen, y a su izquierda a San José, con la vara florecida. Se completa la escena con siete figuras más de personajes vestidos al estilo del siglo XV, y como fondo, un dosel, en el centro, por encima del sacerdote. El retablo se le atribuye a Gonzalo de Castro. Data de comienzos del siglo XVI, aproximadamente del año 1511.
Desposorios de María y José
Capilla de los Pozos
Catedral de Cuenca
Foto: José María Rodríguez González

¿Cómo era el casamiento entre los judíos? Los judíos celebraban las fiestas del casamiento después de los esponsales, cuando la novia iba pomposamente a la casa del novio. Ordinariamente sucedía esto por la noche. La comitiva se trasladaba desde la morada del esposo a la de la esposa. Rompían la marcha los músicos, los tocadores de flauta, cimbales y tambores; seguían los hombres que repartían a la multitud y a la gente menuda aceite y nueces; tras ellos, los niños portantes de coronas y finalmente el esposos con sus compañeros.

Una vez llegada la comitiva a casa de la esposa, ésta, engalanada con sus mejores atavíos pero cubierta con un velo, se juntaba a la comitiva con sus compañeros y todos con lámparas o antorchas regresaban a la mansión del esposo. Aquí presentaban la esposa al esposo; ambos iban adornados con guirnaldas: el contrato estaba arreglado, intercambiaban  los anillos y recibían la bendición. Luego tenía lugar el festín de bodas. Con frecuencia seguían las danzas y los juegos durante varios días seguidos. (Mat. 25, 1).

Museo Diocesano de Cuenca
Desposorios de María
Se cree que las fiestas de los desposorios fueron celebradas en Nazaret, aldea pacífica de la Galilea, y no en Jerusalén, la ciudad real. El palacio de David estaba ya ocupado por un extranjero, por Herodes el Ascelonita. Para librarse de su crueldad, los descendientes de David habían abandonado la capital y vivían ignorados de todos. El matrimonio de María y José, los más nobles y santos retoños de la antigua familia real, no fue, pues un casamiento real, como aquel que Salomón encomienda por su magnificencia a las hijas de Jerusalén invitándolas a que vinieran a presenciarlo, como lo hace en el libro del Cantar de los Canteares. El espíritu del mundo no tomó parte alguna en ella. Refieren las antiguas tradiciones que los pretendientes que habían visto a José prefirieron dar sus felicitaciones, rompiendo sus varas delante de la casa de los esposos y se marcharon a toda prisa.

El matrimonio de María y José fue la última preparación externa para el advenimiento de Jesucristo. La tienda de campaña de David se erguía nuevamente, pobre sin duda, pero santificada y adornada con el esplendor de todas las virtudes. El apacible jardín de la infancia y de la juventud de Jesús donde discurrieron las horas dulces y hermosas de la vida mortal, el jardín de sus delicias en la tierra, estaba dispuesto. El salvador era esperado con ansias indecibles. Gracias a este enlace, Jesús podía a los ojos de todos, tomar auténticamente el nombre de “Hijo de David”.

Cuenca a 23 de enero de 2017.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.