miércoles, 17 de enero de 2018

Vida de San Julián II


El ejercicio del cargo sacerdotal y la plaza de Arcediano de Toledo

Según cuenta en la biografía el canónigo D. Trifón Muñoz y Soliva, San Julián decía misa todos los días con abundancia de lágrimas, con pausa y con sentimiento y afectos de fervor. Asistía con frecuencia a los hospitales, repartiendo las medicinas del espíritu y del cuerpo. Cuidó de la infancia abandonada, de la juventud viciosa, y de la ancianidad desvalida, no solo entre los cristianos, si que también de los mahometanos y judíos, con tanta caridad que mereció el epíteto honroso de “Padre de los pobres”.
San Julián y Lesmes. Retablo siglo XVI
Catedral de Cuenca

Con tan bellos `recedentes, Julián resolvió a conceder las primicias de su voz y apostolado a su patria, donde los cortesanos, unos partidarios de los Castro y otros de los Lara, con sus envidias y competencias sobre la tutoría del niño rey D. Alfonso VIII, con sus escándalos desmoralizaban al pueblo y con sus crímenes le atormentaban. El vehemente sabio y fervoroso doctor y catedrático de Palencia, disparó desde le púlpito lluvias de saetas encendidas con la caridad que le abrasaba; pero viendo que se embotaban en los duros corazones de sus paisanos y que nadie es profeta en su patria, eligiendo por compañero de apostolado a un joven virtuoso, burgalés, llamado Lesmes, salió a emplear en la España árabe y cristiana el método de doctrina que con poco fruto de los magnates empleó en Burgos.

Veinte años duró esta excursión evangelizadora y preparando siempre Julián el terreno con su caridad con toda clase de desgraciados, y acometiendo después a los moros con la razón, con la historia y el Corán, a los judíos con el Antiguo Testamento y a los cristianos con el Evangelio, consiguió rendir a muchísimos a los pies del Crucificado. Los frutos de su misión los aclaman copiosísimos las Bulas de Clemente VIII, de Paulo V y de Clemente X.

La fama de su santidad, sabiduría y celo por la gloria de Dios era tan general, que la vacante de la Dignidad de Arcediano en la imperial Toledo, estando de Arzobispo D. Martín López de Pisuerga, varón que por sus virtudes recibió el nombre de Magno, le eligió para ella. Le rogó e insistió para que la aceptara y sólo Julián accedió a ello cuando haciéndole presente los muchos moros, judíos y cristianos que moraban en la ciudad de Toledo y haciéndole ver que reclamaban su presencia accedió a ello. Esto era en el año 1192.

(*) José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 16 de enero de 2018

Vida de nuestro Obispo San Julián


El nacimiento y juventud de San Julián

Se aproxima la fecha del santo Patrón San Julián y me gustaría hablar sobre él. En la Catedral de Cuenca el santo más representado es San Julián. Este año quiero contaros su vida según la cuenta uno de sus cronistas, D. Trifón Muñoz y Soliva, que fue Canónigo Magistral de la Catedral y Director del Boletín Eclesiástico allá por los años de 1860. En la lectura de sus textos he encontrado cosas que varían con relación a otros cronistas. Cada uno pone algo especial y este tiene su toque  que me ha llamado la atención.
Como toda vida empezaré relatando el nacimiento según el cronista mencionado.

“Por los años de 1128, ocupando la silla de San Pedro el Papa Honorio II y empuñando el cetro de Castilla y de León D. Alfonso VII, la mayoría del territorio español estaba sumido, por una parte los árabes, por otra los judíos que vivían de la usura, por otra los cristianos que entre las riñas de un territorio contra otro sin dar tregua y por la ignorancia que poseía el pueblo en aquellos siglos tenían abandonada la conducta moral evangélica. Las almas justas clamaban al cielo por el remedio de tanto mal y unos piadosos consortes, vecinos de Burgos, que con gran fervor y perseverancia pedían a Dios la reforma de las costumbres y un heredero de sus virtudes, fueron benignamente escuchados.
Este piadoso matrimonio lo constituían los padres de San Julián, y según los historiadores de este Apóstol de España, los más lisonjeros anuncios precedieron y acompañaron a su nacimiento. Dormían tranquilamente una noche los referidos consortes, cuando en sueños vio el marido, que por la habitación discurrían aves nocturnas y otros feos animales dando graznidos horrorosos, y que saliendo del vientre de su esposa un perrillo blanco como la nieve y que arrojaba llamas por la boca, después de ahuyentarlos con penetrantes ladridos volvió a interior alberque.
A este presagio feliz para toda España, acompaño el cielo señales visibles en su nacimiento, de que destinaba para gobernar el rebaño de Jesucristo. Apenas salió a Luz y antes de ser envuelto y fajado, levantó su tierna mano y bendijo a los circunstantes en la forma que acostumbran los Obispo: sus labios se bañaron de una claridad sorprendente. Al llevarlo a bautizar celestiales armonías cantaron: hoy ha nacido un niño que en gracia no tiene igual. Sobre la pila bautismal se apareció un ángel en figura de mancebo con mitra en la cabeza y báculo episcopal en la mano, que dijo en vos sonora: Julián ha de ser su nombre, y desde luego, antes del desarrollo de su razón ayunó tres días a la semana absteniéndose del alimento que Dios le deparó en los pechos de su madre.
Capilla del Transparente de la Catedral de Cuenca

Las prendas naturales más bellas correspondieron en el niño Julián a tan explícitos anuncios de su celo, autoridad y virtudes. Dotado de un entendimiento penetrante, de un discernimiento exacto, de una vasta memoria y de un corazón recto, llamó la atención desde su tierna infancia por su abstinencia y sobriedad, por lo concertado de su lenguaje, por la gravedad y mesura de sus acciones, por su devoción siempre creciente a María Santísima y porque unía a la modestia la cortesía, al despejo la sencillez y a su compostura la afabilidad.
Cultivados estos dones por sus piadosos padres, el niño Jesús aprendió en su ciudad natal las primeras letras, la música, poética y oratoria,  pasó a la universidad de Palencia a los estudios mayores.

Huyendo de los malos ejemplos y uniendo a la oración el estudio, aprovechando los ratos de ocio a la construcción de cestas para ahorrar a sus padres, el estudiante de Burgos atravesó la filosofía a paso de gigante y no creyéndose suficientemente instruido pasó a Córdoba a escuchar las lecciones del célebre Averroes.
Igual aplicaciones y con éxito que despuntó sobre todos sus condiscípulos, observó en los graves estudios de la sagrada Escritura, Teología y de ambos Derechos; pues recibidos los grados académicos, el claustro le confió la enseñanza de artes y teología, que desempeñó con gran nombre y aprovechamiento de sus discípulos, por espacio de doce años.

Julián, al derramar su ciencia en las clases acomodadas, lamentaba la desgracia de las clases menesterosas que vegetan en la ignorancia, y resolvió llevarles la luz de la doctrina.
Sus amigos procuraron retraerle de tan santo designio; pero fue en vano. Dejó su cátedra a la edad de 55 años y se retiró a Burgos, su patria, y en una humilde casa que construyó fuera de la ciudad, se preparó para el apostolado. Sus paisanos le llamaban el insociable, el melancólico, y aun el hipócrita; pero Julián, atento solamente a la voz de Dios que le llamaba al sacerdocio, se adornó en el retiro con todas las virtudes para tan alta dignidad, a que fue sublimado por los años 1166”.

Aquí nos quedamos por hoy. Cada día os escribiré un poquito más de la vida de San Julián para recordar sus virtudes y despertar en nosotros la inquietud de conocer un poquito más de la vida de nuestro Santo Patrón San Julián.

Cuenca, 16 de enero de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 6 de enero de 2018

¿Qué fueron de los Reyes Magos?


Llevo unos días algo delicados en salud por un catarro, que no sé si es la segunda gripe que paso, pero en estos momentos y tras la medicación que me han dado en urgencias me siento con ánimo de escribir sobre un tema que tal vez nadie se haya preguntado. ¿Qué fueron de los Reyes Magos?

Estos días esperemos regalos suntuosos como esperaban los judíos que fuera su libertador. Llenos de orgullo y voluptuosidad esperaban un Rey terrenal que brillara por sus riquezas y no supieron ver la grandeza en la humildad de un recién nacido en la pura miseria. Sólo las almas con corazón puro supieron ver en el nacido al Salvador del mundo.


Los Reyes Magos, sin  duda alguna, eran las más notables y representativas figuras de sus respectivos pueblos en ciencia y poder. Una tradición muy antigua apunta por Tertuliano y más tarde por San Cipriano, San Juan Crisóstomo, San Agustín y otros santos Padres, nos afirman que eran príncipes o reyes, según reza aquella profecía de que: “Los Reyes de Tarsis y de las Islas traerán sus ofrendas; los Reyes de Arabia y de Sabá ofrendarán sus presentes” (Sal. 72, 10).

¿Después de estos momentos los Reyes Magos regresaron a sus lugares de origen o siguieron juntos? Sabemos por tradiciones antiquísimas que después de la muerte y resurrección de Jesús, el apóstol Tomás, en sus correrías apostólicas por el Oriente encontró a los Reyes Magos y les administró el bautismo. En sus últimos años se consagraron a la conversión de las almas. Según la iglesia griega, les cupo la gloria de dar su sangre por Jesucristo, ofreciéndole entonces un presente más hermoso que el oro, el incienso y la mirra que le ofrecieron en su momento.

Sus reliquias pasaron por diversas ciudades en el siglo XII,  y finamente fueron depositadas en la catedral de Milán, donde permanecieron hasta que el emperador de Alemania, Federico Barbarroja, feroz enemigo del Papa y de Italia, tomó y saqueó la ciudad. Más tarde fueron trasladadas a Colonia, presidiendo el traslado el arzobispo y dando ocasión a que el pueblo manifestara su religiosidad y fervor en todo el recorrido. Permanecieron después bastante tiempo en Villersexel y en el castillo de Grammond y de aquí ya definitivamente fueron trasladadas a la Catedral de Colonia, donde hoy se venera.

Hoy día de los Reyes Mayos os invito a que hagamos una reflexión sobre nosotros mismos, sobre lo que poseemos y lo que no aprovechamos. ¿No seríamos, tal vez, más felices con menos? Sepamos agradecer el amor que nos brindan aquellos que tenemos a nuestro lado.

¡Feliz día de Reyes!

Cuenca, 6 de enero de 2018

José María Rodríguez. Profesor e investigador histórico


lunes, 1 de enero de 2018

“El señor del tiempo”


El mes de enero era el primer mes del calendario romano. Por el año 45 a.d.C. entró en vigor el calendario Juliano, fijándose el 1 de enero como el día de comienzo del año. Este día era el elegido para que los cónsules romanos comenzaran sus funciones.

Por todo ello vemos que el origen de nuestro calendario partió del Imperio Romano. En esta fecha Roma celebraba la festividad de “Janus” el dios de las puertas, considerado el portero que abría y cerraba las puertas, es por ello se le denominaba el “señor del tiempo” por ser el poseedor de las llaves.  De las muchas representaciones que se han dado la más destacada de la iconografía es la formada por dos rostros, de ahí el calificativo de “Jano bifronte”, una cara miraba hacia el pasado que condiciona lo que somos en el presente y la otra cara, mira hacia el futuro, simbolizando el mundo celeste, ligado al conocimiento y a lo que nos podía deparar el futuro.

Con la llegada del cristianismo hubo un gran cambio en la medida del tiempo. Julio César estableció el 1 de enero como el primer día del año que estaba compuesto por 365 días y seis horas, cometiendo un error de 11 minutos y 14 segundos. El Papa Gregorio XIII, quiso corregir el desfase adecuando el calendario litúrgico con el calendario civil. En el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, fijaron el momento astral en que debía celebrarse la Pascua, que sería el primer domingo siguiente a la Luna llena del primer mes lunar de la primavera y partiendo de ella las demás fiestas religiosas.

Es el Papa Liberio fue quien fijó la natalidad de Jesús el 25 de diciembre, en el año 354, para sustituir la festividad pagana de “Natalis Solis Invicti” el día del nacimiento del Sol Invicto (Solsticio de invierno). Hemos de reconocer que hay tradiciones cristianas que se siguen basando en el calendario Juliano y no el Gregoriano, por lo que algunas confesiones cristianas, como la ortodoxa, siguen celebrándo el 7 de enero la Navidad.

Visto que las fechas más importantes del calendario cristiano no se celebraban en la fecha que sucedió, el Papa Gregorio XIII modificó el calendario Juliano. Haciendo público el documento del cambio el 24 de febrero de 1582, como el nuevo calendario oficial del mundo Católico. Con una diferencia de 10 días, pasando el 4 de octubre de 1582 a ser el 15 de octubre de 1582, días que jamás se recuperaron.

Sólo algunos países aceptaron el nuevo calendario, entre ellos: Italia, Luxemburgo, Italia, España y Francia. Con el tiempo todos los demás países adoptaron el calendario, siendo el último en hacerlo China, que lo hizo después de la revolución de 1949.

En la actualidad, el día uno de enero se celebra la fiesta de Santa María, Madre de Dios. En los misales anteriores a la reforma de Juan XXIII, este día se celebraba la festividad de la Circuncisión del Señor.

En la liturgia del uno de enero confluyen tres festividades a la vez: Una de ellas es “La Octava del Señor” al hacer ocho días en que nació Jesús. Otra de ella es la fiesta dedicada a la Santísima Virgen y una tercera que es la festividad de la Circuncisión. Fiesta que se vino celebrando hasta el año de 1969 que se cambió por la de Santa María Madre de Dios.

Con la festividad de la Circuncisión (Lc. 12,13) se recuerda el día en el que Jesús es llevado al templo donde fue circuncidado de acuerdo a la tradición judía al octavo día de su nacimiento (Gn. 17,12 – Lv. 12,13). Según esta misma tradición judía ese día era en el que se imponía un nombre al niño, nombre asociado normalmente a algún pariente. Con Jesús y con San Juan Bautista se hizo una excepción, al querer sus padres ponerle otro nombre al niño conforme había anunciado el ángel, mostrando de alguna manera el futuro profético del recién nacido.

Esta celebración no estaba muy acorde con las costumbres de la Iglesia que intentaba mezclar unas tradiciones con otras. La Nueva Ley tenía que superar a la Antigua en las dos vertientes, en materia de fe y en las prácticas llegándose acuerdos significativos en el Concilio Apostólico de Jerusalén en el año 50 (Hch. 15) en donde los apóstoles manifestaron el sinsentido de esta práctica entre los cristianos que no estaban obligados a ella al no ser judíos.

Resumiendo, las costumbres asociadas a estas fiestas eran muy diferentes si las compramos con las actuales. Los cristianos ayunaban a fin de diferenciarse de los paganos que celebraban el día de Jano y el final de las Saturnalias, fiesta romana celebrada el día 25 de diciembre (entrada del Solsticio de invierno) y los cristianos, que celebraban el día 1 de enero que era una fiesta de pureza en la que había que olvidar los viejos tiempos y costumbres para empezar una nueva vida llena del amor del recién nacido.

Cuenca, 1 de enero de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 30 de diciembre de 2017

El último santo del año. San Silvestre.


El 31 de diciembre celebramos la festividad de San Silvestre. Fue el primer Papa con el que finalizaron las persecuciones de los cristianos al decretar la libertad de su práctica el emperador Constantino.
Constantino le regaló a San Silvestre el palacio de Letrán en Roma y desde entonces ha estado allí la residencia de los Pontífices y fue quien construyó la antigua Basílica de San Pedro en el Vaticano y la primera Basílica de Letrán.

En su pontificado se celebró el Concilio de Nicea (año 325), y se compuso el Credo.  Organizó el culto religioso, dotándolo de gran solemnidad e introdujo en él el canto. Fue el primero en usar la tiara pontificia. Tomó parte en los debates sobre el arrianismo. Asentó los primeros cimientos del derecho canónico. Cambió para la liturgia los nombres de los días de la semana, que recordaban divinidades paganas, dejando con nombre sólo el sábado y el domingo.
Al morir fue sepultado en el templo que él había mandado construir en la Vía Salaria sobre las catacumbas de Santa Priscila. Se cuenta que fue San Silvestre quien tuvo el honor de bautizar a Constantino, siendo el primer emperador que se hizo cristiano.
El pontificado de San Silvestre duró 20 años, transcurriendo en una completa libertad para la Iglesia. Murió el 31 de diciembre del año 335.

El nombre de San Silvestre o  "sansilvestre" se ha hecho popular en nuestra época por las carreras atléticas que se celebran el 31 de diciembre que llevan su nombre en todo el mundo.
En España la primera que se disputó fue el Circuito de Nochevieja de Galdácan, en el año 1961.  En 1964 el promotor deportivo fue Antonio Sabugueiro, que creó en Madrid la carrera de San Silvestre Vallecana. No teniendo continuidad hasta el año de 1964. Esta carrera es la más multitudinaria de todas las carreras de Nochevieja que se celebran en España con una participación de más de 40.000 participantes.

Cuenca, 30 de diciembre de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 23 de diciembre de 2017

La satisfacción de ser y haber sido docente


Mi agradecimiento a mis compañeros y alumnos por estos años juntos en la digna tarea de enseñar y educar.
El jueves, día 21 de diciembre fue mi último día de clase. El viernes fue un día de despedida. Desde el 14 de septiembre de 1996 he ejerciendo como docente en el IES Fernando Zóbel de Cuenca, 21 años en este Instituto.
La dedicación a la docencia parte del principio fundamental de la vocación, siempre desde pequeño me ha gustado la enseñanza. Esta profesión ha sido para mí, una forma de vida, la resumiría como una forma de SER.
José María Rodríguez González
Paulo Freire, en su libro “La educación como práctica de libertad” menciona que “la tarea esencial del educador debe es enseñar a los estudiantes a liberar sus mentes, a ser ellos mismos y a tener opinión propia. Para ello el docente tiene que ser consciente de su responsabilidad social despertando, en el alumno, el interés por el descubrimiento de la verdad en todos los campos del aprendizaje”, misión que he intentado inculcar a mis alumnos a lo largo de mis años como docente.
Durante estos 36 años dedicados a la enseñanza, directa o indirectamente, siempre he intentado tener una mente abierta, en dos vertientes: en el aprendizaje y en la adaptación. Todos los días han sido un reto al impartir cuatro niveles. Ante esta diversidad uno debe ser capaz de adaptarse y saber manejar una significativa cantidad de elementos diversos que se plantean a lo largo de cada jornada.
Hace unos días recibo un correo electrónico de una alumna de cuarto, que decía: “Buenas tardes Chema, te mando este correo para decirte que el blog lo creé en la sala de informática pero no lo pude continuar en mi casa. El único ordenador que tenemos lo utiliza mi hermano para poder estudiar y no me lo puede dejar porque está en Madrid estudiando. Entonces no pude hacer nada sobre el blog y quería saber si por no poder hacer estos trabajos que mandaste puedo llegar a suspender… Muchas gracias. Un saludo”.
No todo en la docencia es enseñar y hay que tener en cuenta las limitaciones técnicas y económicas de la Administración y de las familias que nos limitan a la hora de desempeñar nuestras funciones pedagógicas, como en el caso que acabo de relatar.
IES Fernando Zóbel

La flexibilidad en estos temas es primordial. Ante una situación especial uno debe de ser capaz de hacer cambios en las actividades, buscas caminos distintos para llegar a conseguir los logros, al igual que si los alumnos no llegaran a comprender los conceptos explicados hay que buscar otras maneras de exponerlos para su comprensión.
Después de un tiempo alejado de la docencia directa me he dado cuenta de que no existen dos niños iguales. El ritmo de trabajo, sus comportamientos en clase y todos los factores externos que pueden afectar a su aprendizaje, provocan desfases en las necesidades temporales del aprendizaje individual de cada alumno. Hay unos que necesitan más tiempo para comprender los conceptos explicados en clase. He intentado ser paciente tanto para los que captaban los conceptos rápidamente como los que les costaba más, repitiendo las veces que han sido necesarias para que fueran entendidos.
He intentado ser paciente, tanto para los que acababan pronto sus tareas como los que eran más lentos que me obligaban a repetir de nuevo las explicaciones, nada he dado por perdido en estos años y he intentado no perder la falta de confianza en ellos, aunque a veces me ha constado muchísimo ser paciente.
Siempre me ha gustado ser comunicativo y próximo a sus problemas, compartiendo con ellos los malos momentos, como cuando se les veían decaídos por sus malos resultados, intentado hacerles ver que todo es recuperable. He compartido con ellos los proyectos de tecnología e informática, que hemos realizado dándoles a elegir entre varios para que se sintieran parte integrante en los trabajos, tal vez he sido algo agobiante por hacerles que comprendieran conceptos técnicos que para mí eran básicos, pero que para ellos resultaban algo complicados.

Hoy se ha cerrado otra etapa de mi vida. Me he siento gratamente sorprendido por mis alumnos.
Estaba despidiendo de los compañeros y mi última fase era el despedirme de los conserjes, cuando un grupo de alumnos han llegado buscándome. ¡Qué grata sorpresa! Querían despedirse de mí entregándome un pequeño regalo. Me han hecho que lo abriera, era un estuche con un bolígrafo PARKER, un gran obsequio cuando sabes que han sido ellos, sin ser motivados por ningún profesor para hacer tal acción. Para mí ha sido el mayor obsequio, el reconocimiento de mis alumnos. 


Les he dado las gracias y ellos me han respondido: “Estamos agradecidos por todo lo que ha hecho por nosotros, por entendernos y sobre todo por enseñarnos muchas cosas”.
Solo me queda dar las gracias a todos, a mis compañeros y a mis alumnos por haberme enseñado ellos más a mí que yo a ellos. Creo que he sido muy afortunado y quiero daros las gracias por todo lo que me habéis aportado en mi vida.
¡Muchas gracias a todos!

Cuenca, 23 de diciembre de 2017
P.D.
Al terminar de redactar esta carta, abro el Messenger y me encuentro con este mensaje:
Buenas noches Chema, bueno ya que no me he podido despedir de ti, quería decirte que gracias por éste año y medio, eres un profesor de los pies a la cabeza, gracias por enseñarme tanto e implicarte en que aprendamos. Dejas un hueco muy grande difícil de ocupar, deseo que disfrutes de tu jubilación que te lo mereces un saludo y un abrazo muy fuerte. Sonia.

Por estas cosas ha merecido la pena dedicar una vida a la enseñanza.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

lunes, 18 de diciembre de 2017

El pesebre vacío

En esta Navidad busquemos llenar nuestra cuna de amor a los demás.


El domingo en las Petras, viendo el Belén, me encontré con el pesebre del portal vacío y ello me dió por pensar y ha dado pie a este pequeño artículo.
El Niño Dios viene cada año a este mundo a traer el Amor y no estaremos en esa onda mientras nuestro pesebre esté lleno del materialismo que nos acecha y lo aceptamos como parte de nuestra vida.
Portal de Belén del Convento de las Petras en Cuenca
17 de diciembre de 2017

El amor es el principio y fuente de la creación, porque el hombre fue creado por amor y para el amor. Todas nuestras acciones deben de ser encaminadas hacia él. El amor es lo que identifica a la persona porque la capacidad de amar es exclusiva del ser humano.
Tada persona debe de tener como principio fundamental el amor, un amor interior como fuerza permanente y como la meta para vivir, crecer y relacionarse.

En la actualidad hemos olvidado este término y lo hemos sustituido por el egoísmo de la posesión, olvidando el gran principio del amor que es darse a los demás en igual término que a nosotros mismos.
El que realmente ama es aquel que se da totalmente a sí mismo. Esto lleva implícito superar nuestros propios instintos y conquistar así la propia plenitud como persona. 
El hombre es la única criatura que Dios ha amado al enviar a su propio Hijo entre nosotros y el hombre no podrá encontrar su propia plenitud sin entregarse a los demás.
El egoísta es incapaz de amar. La madurez afectiva amplía la capacidad de amar, de salir de uno mismo para alcanzar la plenitud del Amor.

Nos han acostumbrado a creer que todo se puede comprar y vender, eso no es cierto. Hay realidades que no pueden ser ni compradas ni vendidas. El amor es una de ellas, basta un segundo para enamorarse, por que el amor es un regalo del Creador, y es que solo el amor da sentido a la vida, sin esperar nada a cambio. De esta forma es descrito por San Pedro: "El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia, no se irrita, no tiene en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Co. 13, 4-7).

El amar se convierte en el elixir poderoso que provoca respuestas y acciones, creando un estado donde no existe el miedo, ni el temor. Eleva al ser a un nivel de consciencia que le permite experimentar la comprensión, la entrega, sintiendo que se agranda la confianza en sí mismo. El vivir en el Amor llena de buena voluntad a todo aquel que lo abraza, creando en su interior un estado de consciencia elevado para recordar a todo aquel que lo vive, la razón de su Ser.

En esta Navidad busquemos llenar nuestra cuna de amor a los demás, busquemos, como los Reyes Magos, una estrella brillante y especial que nos guíe y hagamos un viaje a Belén en el espíritu, llenando nuestro corazón de sensibilidad y bondad como un regalo hacia los que nos rodean.

Tengamos una  Navidad llena de gozo y de Amor.

Feliz Navidad a todos.

Cuenca, 18 de diciembre de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.