domingo, 20 de diciembre de 2015

Tradición y familia en torno la Navidad

El Belén y el árbol de Navidad

El montaje del belén suponía un acontecimiento para los más pequeños de la casa, avivado generalmente por la madre.  Año tras año íbamos coleccionando figuritas para completar el belén, en ese año  disponíamos: del indispensable molino, el puente, las lavanderas, que se colocaban en la orilla del río; unas cuantas casitas; los pastorcitos, los corderos, los Reyes  Magos y la Sagrada Familia, ya casi lo teníamos completo. Al desembalar las figuras pudimos apreciar que el rey Baltasar había sufrido un accidente, pues al ser las figuras de barro se había hecho trizas. Después de mucho pensar decidí romper la hucha haber cuanto contenía y si daba para la reposición. Recorrimos las tiendas, la librería Estudios, Evangelio, Chamón, etc., hasta encontrar unos reyes que fueran los idóneos para el conjunto. Encontramos unas figuras policromadas que eran un encanto, pero su costo era algo elevado para nuestro pequeño presupuesto y optamos por unas de plástico que resultaron de lo más prácticas, pues sirvieron de juego hasta el seis de enero, día la celebración de los Reyes Magos. Ya sólo faltaba buscar un lugar para su ubicación, fue encima del aparador del salón donde se decidió instalarlo, colocando las figuras en torno al portal, tapizando el suelo con el serrín de la estufa, musgo para decorar las rocas y harina para semejar la nieve, un trozo de cristal nos sirvió para asemejar un arroyo; los Reyes aparecían a lo lejos en lucida caravana, que se irían acercando poco a poco, según fueran pasando los días de Pascua.

Desde hace años este tradicional montaje del belén en las casas es cada vez más escasa, siendo sustituido por el árbol de Navidad, tradicionalmente llamando el árbol de Noel, un arbolito cubierto de juguetes y serpentinas, con algún que otro farol y un viejo de blanca barba que siendo una costumbre rusa, se le llamó Papa Noel. El afán de la novedad y el deseo de extranjerizarnos ha hecho que vaya suplantando al tradicional Nacimiento.

En los últimos tiempos el árbol de Navidad ha venido a sustituir a los belenes en las casas, no es que me guste mucho el hecho de la sustitución, pero sí soy partidario de compartir los espacios y el árbol no tiene porqué sustituir al Belén, más bien lo complementa y para ello intentaré explicarles el origen y el sentido cristiano del Árbol de Navidad.

En parte historia y en parte tradición se afirma que el origen del árbol de Navidad es alemán, remontándose al siglo VIII. Tengo para ello que introducirme en los principios del cristianismo, cuando en el siglo VIII, San Bonifacio (675-754) partió de Inglaterra hacia Germania para predicar la fe cristiana, llegando a Hesse (actualmente es uno de los 16 estados federados de Alemania). Después de un periodo de aparente éxito de conversiones fue llamado a Roma por el papa Gregorio II (715-731) teniendo que dejar las tierras alemanas. A su vuelta en las Navidades del año 723, se encontró con que el pueblo evangelizado se preparaba para celebrar el Solsticio de Invierno, sacrificando a un joven en el sagrado roble de Odín. Viendo tal aberración San Bonifacio cogió un hacha y cortó el roble sagrado como hiciera Moisés ante los israelitas que adoraban el becerro de oro. Cuenta la tradición que al primer golpe de hacha un fuerte viento derribó al instante el árbol. El pueblo ante este hecho reconoció la mano de Dios y preguntaron a San Bonifacio cómo deberían celebrar la Navidad. Junto al roble caído permanecía intacto un pequeño abeto, lo vio como símbolo perenne del amor de Dios y lo adornó con manzanas, que simbolizaban las tentaciones, y velas que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo. Como era costumbre meter en las casas una planta de hoja perenne en invierno, pidió a todos que llevaran a su casa un abeto. Este árbol representa la paz y por permanecer verde, simboliza también la inmortalidad. Al terminar en punta, indica el Cielo, la morada de Dios.

El Papa Juan Pablo II en la Audiencia del 19 de diciembre de 2004, expresó así lo que era el Árbol de Navidad para la actual cristiandad: “En invierno, el abeto siempre verde se convierte en signo de la vida que no muere… El mensaje del árbol de Navidad es, por tanto, que la vida es “siempre verde” si se hace don, no tanto de cosas materiales, sino de sí mismo: en la amistad y en el afecto sincero, en la ayuda fraterna y en el perdón, en el tiempo comprendido y en la escucha recíproca”.

El colocar los regalos debajo del árbol es un modo de recordar que del árbol de la Cruz proceden todos los bienes, perpetuando al “árbol de la vida” (Gn. 2,9).

Está bien incorporar las nuevas tradiciones que cada época asume como propias sin olvidar las nuestras. Debemos enseñar a nuestros hijos lo que a nosotros nos enseñaron; pongamos el Nacimiento en casa, cantemos con los pequeños los villancicos que aprendimos de la abuela, hagámosles aprender de esa manera tan bonita las escenas de la Redención del Mundo y no suplantemos la figura excelsa del Portalito de Belén, sabiendo que el mejor pan es siempre el del horno casero.

Cuenca 19 de diciembre de 2015


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 13 de diciembre de 2015

LA PUERTA SANTA DE LA CATEDRAL DE CUENCA



El domingo día 13 de diciembre, el Sr. Obispo D. José María Yanguas Sanz dio inicio al Año Santo de la Misericordia, será un año de gran perdón para toda la humanidad. Apenas cinco días después de que el Papa Francisco abriera la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma, nuestro Obispo se une al gesto de las diócesis del mundo que han abierto sus Puertas Santas para el Año Jubilar.

Este domingo se ha empleado la puerta de de la Piedad de la Catedral y no la del Perdón hasta nuestra época. El ritual fue modificado en la Navidad de 1975, cambiándose el rito de apertura y cierre del Año Santo.

En las fotografías que se disponen de nuestra catedral de principio de siglo XX, se puede apreciar como está tapiada parte de la puerta del Perdón porque era la empleada para este fin. Sobre el parteluz de la puerta existía un cartel con el nombre PORTA SANCTA.

Déjenme explicarles la historia de cómo era este interesante rito de apertura del Año Santo:

Me basaré en la descripción realizada por Giovanni Rucellai de Viterbo del año 1450. La primera vez que se realizó fue en el año de 1423 por el papa Martín V, y fue la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán. Los años de Jubileos se celebraban cada 33 años. El Vaticano abrió su Puerta Santa por primera vez en el año 1499, siendo Papa Alejando VI, quien quiso dar una mayor participación al jubileo permitiendo que se abrieran las puertas de las basílicas mayores de Roma. Este Papa quiso dejar bien definidas las normas del ceremonial del Año Santo, en especial el rito de apertura y clausura de la Puerta Santa, encargándole la elaboración de los ritos al famoso Johannes Burckard, maestro de las ceremonias pontificias. La Puerta Santa del año jubilar del año 1500 fue abierta la noche de Navidad de 1499 y fue cerrada en la solemnidad de la Epifanía del año 1501. Según la tradición, la apertura de la Puerta Santa se preparaba mediante el rito llamado “Recognitio”. En el desarrollo de la ceremonia, se quitaba el muro de ladrillos que cerraba la Puerta Santa de la Basílica.

El ritual preparado por Burckard y aprobado por el Papa, fue realizado sustancialmente en todos los jubileos, introduciéndose algunos retoques en el año 1525 por el maestro Biagio de Cesena, permaneciendo inalterados hasta 1950.

Estos ritos se caracterizaron por las siguientes particularidades:

La puerta de los templos donde se había designado una Puerta Santa estaba cerrada en el exterior por un muro y no por una puerta. En el momento de su apertura se derribaba el muro.

Desde el siglo XV se usó el ladrillo para la construcción de la pared. El cronista del jubileo de 1423 escribe que “es tan grande la devoción de las personas por los ladrillos y escombros, que apenas es derribada la puerta, se lanzan con ímpetu a recogerlos y llevárselo como su fueron reliquias sagradas”(L. Bargellini, L’Anno Santo, 66).

El Papa tiraba una parte y los albañiles completaban el trabajo de demolición. En las Navidades de 1499, el Papa usó un martillo para golpear tres veces el muro. Pronto se vió que el martillo no era simbólico por lo que se convirtió en un objeto artístico y en 1525 el martillo usado era de oro. En 1575, de plata dorada con mango de ébano.

En el rito de clausura se usaba la paleta de albañil, desde 1525 hasta el Papa Pio XII, que fue el último en utilizarla en el Año Santo de 1950. Según el rito de clausura la Epifanía de 1501 se prevé que dos cardenales pusieran en el muro dos ladrillitos: uno de oro y otro de plata.

En las Navidades de 1975 se modificó el rito. El Papa no usó ya ni el martillo, ni la paleta, ni los ladrillos simplemente abrió y cerró respectivamente la puerta de bronce. Fue Juan Pablo II quien no usó por primera vez el martillo, pues ya no había que derribar muros, solamente empujó la puerta para que se abriera.

La ceremonia se enriqueció  con un profundo sentido bíblico, teológico y litúrgico pastoral que tiene la puerta de la historia de la salvación y de la Iglesia.

Cuenca 13 de diciembre de 2015-12-13


José María Rodríguez. Profesor e investigador histórico

Historias y rosquillas por Navidad


Navidades de corazón

Siempre al llegar estas fechas me viene a la mente los primeros días de vacaciones de Navidad.  El domingo anterior a la Navidad era el primero en levantarme en casa, a penas si desayunaba porque sólo pensaba en subir a casa de los abuelos.

El día era frío y según iba ascendiendo por la calle Caballero sentía como se me helaba el aliento, al llegar al 23 de la calle Alfonso VIII las manos las llevaba como los carámbanos  de las fuentes del Vivero de Santa Ana.  Al llegar a la casa, poniendo las manos sobre la estufa de leña y bien arrimado a ella sentía como mi pequeño cuerpo entraba en calor. Mientras tanto mi abuela Florencia, sobre la mesa formaba un círculo con la harina en el que ponía el azúcar, los huevos, el aceite, ralladura de limón, un sobre de gaseosa (hoy sería levadura) y una copita de orujo, al que mi abuelo la llamaba “agua del Carmen”. Las manos maestras de mi abuela amasaban todos estos ingredientes hasta formar una masa compacta. Me hacia bajar a la pila del portal (sólo había un grifo con pila de agua en el portal en todo el edificio) a lavarme las manos para poder participar en tal gozosa hazaña, con las manos enharinadas volteaba gustoso la masa hasta que mi abuela Florencia me insistía que la dejara reposar un rato.
Museo Diocesano de Cuenca

Mientras que la masa reposaba mi abuela animó a Sabino, mi abuelo, a que me contara la historia de Abel el pastor.

Abel era pastor y los primeros que fueron a visitar a Jesús en Belén fueron ellos, los pastores. Abel lo recordaba con frecuencia y el alma se le llenaba de deseos cuando pensaba que de haber nacido en aquella época podría haber sido uno de esos pastorcillos de Judea. Desde los diez años pastoreaba las ovejas al quedarse huérfano, viviendo con un tío suyo también pastor. La mayoría de los días los pasaba en el campo y pasaba grandes temporadas sin bajar al pueblo, sólo sabía del pueblo lo que le contaba su tío que era el dueño del rebaño. La Sierra de Cuenca era su mansión y en sus parideras buscaba el rincón más abrigado donde descansar. En los pocos años que llevaba con el rebaño había aprendido el arte del pastoreo y por las noches le gustaba mirar al cielo descubriendo en las estrellas el día y la hora que era en que vivía. Distinguía la flora de las rocas y las cañadas, adivinaba los cambios de tiempo sin equivocarse, reconocía las ovejas y corderos en la oscuridad por el balido. Sabía desollar una res y cuidar una cría. Era valiente y en alguna ocasión se vio obligado a defender al rebaño de un lobo de cuyo encuentro mostraba una cicatriz en su brazo.

Todos los años subían a la Sierra otros rebaños trashumantes y en las noches oyó contar cien veces, al amor de la lumbre de romeros la distinción que Dios concedió a los pastores al hacerse hombre y siempre soñaba con el deseo de haber sido él uno de esos privilegiados.

¡La masa ya esta lista¡ se oyó decir a mi abuela y haciendo pequeñas bolas con la masa la apretaba en lo alto hasta conseguir hacer un agüero quedando redonda la rosquilla, luego en el aceite caliente la introducía hasta que se doraba depositándola después en una bandeja con papel de estraza para que escurriera el aceite y antes de que se enfriara las pasaba a otro plato para rebozarlas en azúcar con canela.
Mientras degustábamos las rosquillas mi abuelo siguió con el relato:
Era un 24 de diciembre, todo el día había estado nevando hasta media tarde que cesó y un viento fuerte limpió de nubes el cielo. El ganado no había salido de la paridera que estaba formada por una pared tosca de piedra cerrada terminada en una profunda cueva de roca viva. Acuciado por los balidos lastimeros de una cordera madre comprendió que había perdido a su cría y salió en su busca. Una, dos y más horas estuvo buscando al corderito. Había anochecido pero la luz de las estrellas que brillaban como diamantes y la blancura de la nieve ponían luz suficiente en el paisaje para proseguir la búsqueda. El frío aumentaba y el viento barría la nieve y levantaba nubes de cristalitos que se clavaban en el rostro de Abel. Al fin halló el corderito medio helado al pie de una zarza. Echándoselo sobre sus hombros caminó hacia la “tiná” de la que se había alejado bastante.

De vuelta  iba pensando en que era Nochebuena y ya las doce debían de andar cerca y sus pensamientos se centraban en sus deseos de haber sido él uno de esos pastores que tuvieron la suerte de ser los primeros en ver al Hijo de Dios. Tan embelesado iba que apenas si notaba el dolor de costado que se le puso hacía  un buen rato. El camino era largo, el cansancio grande, la noche cruda y sus pensamientos se interiorizaban más hasta creerse pastor de Belén llevando en sus hombros la ofrenda al Niño Jesús.

Con poca luz en los ojos y mucha en el alma, llegó a la paridera y entregó el cordero a la madre de la oveja. Tambaleándose fue hacia el fondo de la cueva buscando el montón de paja para descansar cuando vió que en la cueva había gente, Abel se sobrecogió, pero siguió avanzando, ¡Si, había gente! Vió un hombre de agradable presencia, vestido con túnica, ceñida al cuerpo. A su lado vió a la mujer más bella que hubiera imaginado, envuelta en un manto azul. Entre ambos y sobre unas pajas que servían de lecho en las noches, Abel vió a un niño recién nacido, de quien emanaba toda la luz. ¡Sí eran ellos! Los de sus sueños, eran Jesús y sus padres, tal y como los viejos pastores le habían contado cientos de veces, los de Belén. Los tres  le sonrieron mirándole. El niño Jesús le tendió sus brazos, Abel dobló sus rodillas insensibles por el frío, su boca fue inclinándose hacia las pajas a los pies del Niño Jesús. Su sueño se realizaba, su fe había sido premiada. ¡Los veía, los adoraba, como aquellos pastorcillos en Belén! ¡Qué alegría tendría su tío si viera todo aquello! Igual que en Belén. El se lo contaría. En aquella postura permaneció muchas horas. Cuando a la mañana siguiente llegó a la tiná el tío lo encontró de bruces sobre el montón de paja de su rincón. Las ovejas le rodeaban. Ya no vivía. En sus labios tenía prendida una sonrisa. Los corderillos balando parecían cantar la gloria. La Sierra empezaba a vestirse con el claro Sol, promesa de una alegre Navidad.

Las rosquillas iban desapareciendo del plato cuando se me ocurrió preguntar ¿Eso fue de verdad? Mira Josemari, la verdad nace del corazón de cada persona al igual que la Navidad, que cada año vuelve para ser testigo de la alegría del nacimiento del Rey del Cielo en cada persona que quiere recibirlo.

Cuenca, 13 de diciembre de 2015


José María Rodríguez González. Profesor e  investigador histórico.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Conferencia: El mensaje simbólico en los Templos... I Ciclo de Conferencias Universidad de Mayores José Saramago

I Ciclo de Conferencias

Programa Universitario para Mayores
José Saramago

Conferencia del día 10 de diciembre de 2015
19:00 horas. Salón de Grados

Edificio Cardenal Gil de Albornoz (Antiguo edificio de los Salesianos)
Campus de Cuenca

SEGUNDA CONFERENCIA DEL PROFESOR E INVESTIGADOR HISTÓRICO: D. José María Rodríguez González.

“El mensaje simbólico en los Templos y su evolución renacentista en la Catedral de Cuenca”

CONTENIDO DE LA CONFERENCIA:

El menaje simbólico está presente en nuestra época como lo estuvo presente en el Medievo. Raras veces el arte y la arquitectura eclesiástica ha tenido su finalidad el placer estético, el mensaje no es una abstracción del puro texto sagrado como si fuera una imagen, sino que a través de ellos la Biblia es entendida, interpretada y matizada en la asamblea cultural dependiente de la época en que le ha tocado vivir al observador. Ha sido la comunidad creyente la que ha modelado la Historia Sagrada hacia su auto-entendimiento de la obra interpretada por el artista particular que llevamos dentro, siendo la persona misma la que crea el mensaje del templo cristiano.

Hay símbolos que están presentes continuamente en las iglesias, en las ceremonias y no somos conscientes  de ellos. A lo largo de la conferencia veremos los signos y su procedencia en la construcción de los templos y como va mutando en el renacimiento para terminar disfrutando de la cálida y rica iconografía que entraña la rejería del siglo XVI de la Catedral de Cuenca.

martes, 1 de diciembre de 2015

La Real Casa de la Moneda de Cuenca

  Cuenca en Plata. Su Fábrica de la Real Casa de la Moneda

Hemos sido gratamente sorprendidos por la Orden ECC/545/2015, de 20 de marzo, por la que se acuerda la emisión, acuñación y puesta en circulación de monedas de colección de la II serie de “Ciudades Españolas Patrimonio de la Humanidad”. En esta segunda serie está dedicada a las ciudades de Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca y San Cristóbal de la Laguna. El anverso será común para todas las monedas, reproduciendo el logo de la UNESCO, a la derecha el emblema oficial de la Convención del Patrimonio Mundial. El reverso de las monedas se reserva para los monumentos emblemáticos de cada ciudad, en nuestro caso el Puente San Pablo con las Casas Colgadas al fondo.

Es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre - Real Casa de la Moneda la encargada de su a
cuñado. Allá por el año 1661, siendo el Rey Don Felipe IV, fue trasladada la Casa de la Moneda que existía en la capital del reino a Cuenca. Mando que con cargo a la Real Hacienda, se efectuara dicho traslado. Fue adquirido un terreno y el batán propiedad del Hospital de Santiago por la suma de mil ochocientos ducados, invirtiendo otros dieciocho mil, en la maquinaria y el edificio que se construyó. Se montaron ocho ruedas movidas por las aguas del Júcar, cinco de alisar, dos de acuñar y una de tornear.

Algún tiempo después, paralizó sus labores esta fábrica, continuándolas en el 1718. Fue en 1728 cuando fueron desmontadas todas sus máquinas y con los enseres fueron trasladadas a Madrid.
De su puesta en funcionamiento en 1718 he encontrado información sobre el proceso que se siguió, el cual intentaré exponerlo y resumirlo:

El día 22 de abril de 1717 Don Augusto Caniego, Caballero de la Orden de Calatrava, Corregidor y Superintendente General de las remas Reales de Cuenca y su provincia, expresó al Señor Don Íñigo de Velasco, Deán de la Santa Iglesia Catedral, que se hallaba en posesión de Orden de S.M. para que rectificase la Casa de la Moneda de esta ciudad, interrumpida en sus labores, que dieron comienzo el año 1661 y se pusiese al corriente el ingenio de agua de que disponía y se limpiara el caz que tenía la referida casa para su nueva puesta en funcionamiento.

A tales hechos perjudiciales a la Real Hacienda debían ponerse remedio, pues no podían dejar de ejecutar las Órdenes Reales y para ello se nombró una Comisión integrada por los Canónigos Don Vicente de Pereja y Don Pedro Ramal que debían empezar por presentarse a los señores Deán, Cabildo y al Corregidor para que quedaran enterados de la Orden y después se tomaran las medidas pertinentes para evitar perjuicios a la Fábrica de la Real Casa de la Moneda.

Se dio encargo al Maestro de Ribera de mayor inteligencia, de que reconociera el origen del expresado perjuicio y se descubriese la forma para obviarlo, de cuya gestión se concluyo ser toda medida inútil si no se rompía la presa de los Molinos de la Noguera, a que se llevó a cabo el 7  de mayo de dicho año de 1717.

En varias reuniones de Cabildo, como propietario de los dichos Molinos se trató si era o no procedente hacer nueva presa y al fin se dispuso se pusiesen cédulas en las partes públicas y acostumbradas por si alguna persona quería comprar dicha posesión.

Se aceptó al fin la oferta más ventajosa; la de don Juan Cerdán de Landa, vecino y Regidor Perpetuo de esta Ciudad y Tesorero del Santo Tribunal de la Inquisición por el precio y cuantía de 15.000 reales de vellón que entregó en dinero al contado.

El señor Cerdán se quedó propietario de los Molinos de la Noguera, sin un eficiente servicio de aguas, ya que tuvo que sacrificar las presas en beneficio de la mueva instalación de la Fábrica de la Moneda. Viéndose obligado a construir una presa en el sitio denominado “Sargal” que lleva el nombre de “Cerdán” de la que derivara un canal que con las condiciones necesarias de nivel permitiera poner nuevamente en servicio los Molinos de la Noquera.

El caz del Molino de Santiago y desaguadero de la Moneda corría hasta la Ermita de Nuestra Señora de Belén y por la parte de abajo llegaba hasta la pared de la Lonja del Convento antiguo de Carmelitas Descalzos y cogiendo el hilo de dicha pared en derechura llegaba hasta la madre principal del río Júcar.

Diez años siguió funcionado la Real Fábrica de la Casa de la Moneda hasta que en  el año 1728, por Orden del rey Fernando IV, se trasladó toda su maquinaria a Madrid.

Cuenca, 1 de diciembre de 2015

José María Rodríguez González, profesor e investigador histórico


jueves, 26 de noviembre de 2015

I Ciclo de Conferencias
Programa Universitario para Mayores
 José Saramago

Conferencia del día 3 de diciembre de 2015
19:00 horas. Salón de Grados

Edificio Cardenal Gil de Albornoz (Antiguo edificio de los Salesianos) Campus de Cuenca


“Un recorrido por los misterios que alberga la Catedral de Cuenca”


Por el profesor e investigador histórico: D. José María Rodríguez González.

CONTENIDO DE LA CONFERENCIA:

La conferencia se divide en tres partes, más la introducción. Se abordará los Misterios Esotéricos, los Misterios Lumínicos y por último los Misterios Dogmáticos.
Se trata de dar una visión del templo y sus gentes, de los misterios que alberga desde su construcción, en el siglo XII -XIII, hasta finales del siglo XVI. Dando una visión desde el Concilio de Nicea (325) al Concilio de Trento (1545).



domingo, 22 de noviembre de 2015

Hoy hace 293 años que se llevó a cabo el primer AUTO DE FE en Cuenca


La Inquisición en Cuenca

Un domingo, 22 de noviembre de 1722 se celebrara en el convento de la Orden de Predicadores de San Pablo de Cuenca, un auto de fe.

El auto de fe era un acto público organizado por la Inquisición en la que el condenado abjuraba de sus pecados, mostrando su arrepentimiento, sirviendo de lección a todos los fieles que se congregaban en la plaza o lugar público.
Pedro Berruguete (1495)
Santo Domingo presidiendo un Auto de fe


El tribunal de la Inquisición se hallaba establecido en Cuenca desde 1498 en que fue nombrado Inquisidor General Fr. Tomás Jorquera, entendido en todos los asuntos de la Diócesis y del Priorato de Uclés, que pertenecía a la orden Militar de Santiago, aunque por lo que respecta a este último, ordenó el Inquisidor General en 1518 que, cuando hubiera que sentenciarse algún hereje del mismo, citaran al Prior o a un Vicario.

Establecido en un principio donde hoy está ubicado el Palacio Episcopal, se traslado en 1574 a la calle de San Pedro y a los pocos años se traslado al Castillo, donde hoy está el Archivo Provincial, siendo esta su última ubicación.

Por gracias o ventura son muchos los documentos que han llegado hasta nosotros de la historia de la Inquisición en Cuenca, aunque no son pocas las depredaciones y saqueos en las invasiones y revueltas que las mermaron, también los hurtos, como se cuenta del historiador de la institución en España, Juan Antonio Llorente, se apoderaba de gran número de documentos que luego vendía a la Biblioteca Nacional de París.

Se dice que el tribunal de Cuenca no es de  los que merecen las mayores censuras, porque no dio lugar a procesos notablemente escandalosos, ni a inmotivadas competencias con los de la jurisdicción ordinaria, se puede decir que sus sentencias fueron las más justas que se revela en los anales inquisitoriales.

Uno de los juicios más sonados fuero el de la Beata de Villar del Águila, que tuvo repercusión nacional. El juicio se formó porque la procesada fingió que Jesucristo había consagrado su cuerpo, lo que creído por la gente sencilla, dio lugar a que la tributasen el culto de LATRÍA, que sólo a Dios es debido, y la llevaran en procesión como si del Santísimo se tratara. Según Muñoz y Soliva, la acusada murió de enfermedad, ya reconciliada y fue enterrada en el cancel de la parroquia de San Pedro.

Otro proceso célebre de la Inquisición en Cuenca fue el del licenciado Torralba que nacido en esta ciudad, estudió Medicina en Roma, donde decía tener un amigo llamado Zequiel, que  le dejaba ver en los días notables de luna, como en el plenilunio y cuarto creciente. Torralba llegó hacer revelaciones de sucesos futuristas, que con el paso del tiempo se cumplieron; entre otros la toma de Roma por las tropas imperiales, el 5 de mayo de 1527, que no sólo lo anticipó, si no que Zequiel le llevo a presenciar cabalgando en un bastón, desde Valladolid, donde se hallaba de visita, a las once de la noche, transportándole en una hora, para después de hacerle ver la entrada de las tropas y demás sucesos, volvería al mismo sitio en hora y media. Divulgado todo esto, se le procesó; confesándolo todo y arrepentido no sufrió más castigo que los cuatro años que estuvo en la cárcel hasta su sentencia.

En el acto que hoy hace 293 años que ocurrió, fueron 3 reos, 8 reconciliados, resultando condenados a menos de un año de cárcel y 3 más a penas de azotes y prisión de mayor duración.

No caigamos en la tentación desafortunada de juzgar los actos de la Inquisición, hay que ponerse en su ambiente y tiempo.

Cuenca, 22 de noviembre de 2015


José María Rodríguez González Profesor e investigador histórico  

domingo, 15 de noviembre de 2015

Viernes y trece



El hecho por el que se le atribuye al viernes y trece los malos augurios, está asociado a la Orden que dió el rey Felipe IV de Francia, apoyada por el Papa Clemente V, para detener a todos los Templarios, siendo el viernes, 13 de octubre, de 1307. Este hecho alcanzó una gran notoriedad a causa de las escabrosas acusaciones que se les imputaban. Antes de este hecho ya se consideraba el trece como un número de mal augurio al ser trece los comensales de la Última Cena de Jesús. El viernes en la cultura cristiana, se ha considerado como un día de luto al ser el viernes cuando fue crucificado Jesús de Nazareth. En el libro del Apocalipsis el capitulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia, Satán.
Tanto la Cábala como las leyendas nórdicas enumeran a trece espíritus malignos. En el Tarot, este número corresponde a la muerte. Curiosamente es el día 13 el que más veces ha coincidido con el viernes a lo largo de la historia, en el calendario gregoriano.
Vuelve a ser un viernes 13, en este caso de noviembre de 2015,  el portador de una desgracia. De los atentados Yihadistas en París.

De la guerra de Siria la gente huye buscando refugio en Europa. Algunos huyen del hambre, de ser asesinados por la barbarie islamista, pero dentro de esa marea humana que viene van infiltrados asesinos, como ayer supimos de algunos de los terroristas de París. Los investigadores encontraron un pasaporte sirio cerca del cadáver de uno de los suicidas. Éste pasaporte fue registrado el pasado día 3 de octubre en la isla griega de Leros demandante de asilo y en Serbia se registró como refugiado cuatro días más tarde.

La relación causa efecto de los atentados de los islamistas en Occidente viene de hace bastante años atrás. Haciendo memoria vemos que el 11 de septiembre de 2001 te tocó a Nueva York y Washington; el 7 de agosto de 1998, a las embajadas norteamericanas en Nairobi y Dar-Es-Salaam y el 12 de abril de 1985 cuando la Yihad voló el restaurante  “El Descanso” en Torrejón de Ardoz, matando a 18 personas, como vemos, estas atrocidades se prolongan desde hace varias décadas.

Venimos acogiendo en Europa a gente procedente de los países islámicos, familias que no se han integrado para nada en nuestra sociedad y es en la segunda y  tercera generación la que está buscando aquello que dejaron sus familias al partir de su respectivos países.

El asesino degollador Mahammed, hijo de refugiado de Inglaterra fue admitido en una buena escuela, se le dio estudios universitarios. De niño le llamaban en la escuela “Little Mo”, según sus profesores, muy encantador. Con los años parecía un inglés más. Es en la Universidad de Wincherter, en Londres, donde se contagia del radicalismo. Por entonces se tolera en el nombre del buenismo multicultural la “prédica salafista”. El salafismo es un movimiento sunnita que reivindica el retorno a los orígenes del Islam. A Mohammed Emwazi lo despanzurro el jueves pasado un dron americano.
Más de 2.000 jóvenes musulmanes británicos, franceses, se han alistado en Estado Islámico. Paris y el mundo sufren la masacre en nombre de Alá.

¿Qué sucede con estos jóvenes acogidos si no les falta de nada?
Impresiona la actitud de los franceses saliendo de Saint Denis cantando la Marsellesa. Envidio el orgullo francés.

Cuenca, 15 de noviembre de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Una pica en Flandes


Es importante que nuestros jóvenes conozcan el gran patrimonio que posee nuestra provincia y en especial nuestra ciudad. Como profesor, no puedo dejar pasar tal oportunidad que me brinda la docencia. Uno de los objetivos que me propuse  y programé para este año fue el que mi alumnado conociera la riqueza patrimonial de nuestra tierra.
Alumnos del IES Fernando Zóbel
Catedral de Cuenca

La cantidad de información que en la actualidad se pone al alcance de los niños y niñas sobre la Cultura hace que el alumno sea poseedor de un gran volumen de conocimientos banales y previos, básicamente desordenados y poco estructurados.

Los medios de comunicación son hoy la principal fuente y punto de partida siempre y cuando faciliten al alumnado los instrumentos y los procedimientos para poder utilizar con eficacia toda la información disponible. Bien es sabido por cualquier docente, que las herramientas que han de dotarse al alumno deben de llevarlo a la interpretación, análisis y representación del espacio que los rodea, referente al medio histórico,  cultural y económico, llevándolos a la apreciación de lo que tienen a su alcance y lo valoren, que vean el esfuerzo que ha realizado la sociedad en la que viven para que ellos puedan disfrutar de todo lo que les rodea. Todo esto es esencial para la educación integral como dominio del medio social y cultural inmediato e imaginar alternativas de futuro del propio país y del mundo.

En mi nueva incorporación a la docencia, he de reconocer, que me he encontrado en el Instituto Zóbel con un gran conjunto de profesionales, compañeros con unas ganas de enseñar y trabajar inmejorables, es un Zóbel nuevo, donde se respira respeto y ganas de enseñar, de llegar al alumnado, a veces difícil, por la etapa de la adolescencia en la que se encuentran.

Hoy he puesto mi granito de arena. Como parte del trabajo que estoy desarrollando con mis alumnos de cuarto, hemos subido a la Catedral. Una vez allí han estado haciendo fotos a los iconos de la Iconografía del siglo XV presente en los arcos góticos, libros de piedra del Medievo, portadores de la cultura medieval, comparándolos con los iconos que en nuestro siglo XXI venimos utilizando. Este modelo de aprendizaje ha hecho multimillonario a Bill Gates, que supo entender la Iconografía Moderna.
Alumnos del IES Fernando Zóbel
Catedral de Cuenca
Realizando trabajo de campo
En nuestro tiempo la imagen es, lo que podríamos llamar "el aspecto figurativo del conocimiento", ya que en ella interviene en el proceso hasta llegar a la imagen mental, el camino sería: la percepción, la observación, la relación, el juicio, el análisis y la síntesis. Con ello pretendo que por las distintas actividades de aprendizaje, mis alumnos, puedan ampliar sus conocimientos para que queden retenidos en su mente, ya que la capacidad de retener y de recordar no tienen un esquema prefijado, sino que se puede modificar a través del procedimiento educativo. ¿Qué mejor procedimiento que conozcan su patrimonio y lo aprecien y lleguen a comprender el por qué de las grandes obras que les han sido donadas por sus antepasados?
Para terminar, decir que no perdamos la confianza en nuestra juventud, al igual que en la época de Carlos V, rey con una gesta increíble, con la tenacidad y la seguridad de que Dios le daba la razón para vencer, consiguió a toda costa "Poner una pica en Flances", es decir, llevar a buen puerto algo muy complicado de resolver. Pongamos también nosotros la confianza de Dios y en nuestra juventud que estoy seguro que no será en vano nuestro esfuerzo.

Cuenca, 10 de noviembre de 2015

José María Rodríguez González.



Visita por la iconografía del siglo XV en la Catedral de Cuenca

Hoy los alumnos que llevo en informática del IES "Fernando Zóbel" los he subido de visita a la catedral, Estamos analizando la iconografía del siglo XV, comparándola con la del siglo XXI. Su contenido y su iconología. Como pensaba la sociedad de aquella época y como piensa la nuestra. Por qué iconos nos movemos en la actualidad. Algo sencillo pero práctico. Ya comunicaré los resultados que hemos obtenido.












Cuenca, 9 de noviembre de 2015
José María Rodríguez González

martes, 3 de noviembre de 2015

Un recorrido por los Dogmas Católicos del siglo XVI contenidos en la rejería.

Con motivo de la Virgen de la Almudena, el sábado, día 7 de noviembre, se realizará una visita guiada por los  misterios y dogmas que encierra la rejería del siglo XVI de la Catedral de Cuenca

El sábado, día 7 de noviembre, a las 11 de la mañana en la Catedral de Cuenca, el investigador José María Rodríguez realizará un recorrido guiado desde la Capilla de los Apóstoles de la Catedral, visitando las capillas que poseen rejería del siglo XVI y donde están plasmados alguno de los dogmas que fueron tratados en la Dieta de Worms, en el año 1521, presidido por el Rey Carlos V, al que asistió nuestro Canónigo y Chantre D. García de Villareal, elegido por el Papa León X. La visita durará aproximadamente hora y media. Sólo se deberá abonar la entrada.

San Pedro. Capilla de Santa Elena. Catedral de Cuenca
Foto: José María Rodríguez González  
En Cuenca, en el siglo XVI se dieron unas circunstancias especiales, despuntando en el arte de la rejería, al disponer de la materia prima en las minas de Tragacete y de los medios económicos suficientes para crear en la ciudad una tradición de trabajo del hierro, creando una escuela conquense que fue reconocida por todo el reino como lo demuestra los trabajos de Sancho Muñoz en Sevilla y Hernando de Arenas en Sigüenza.

La visita pretende dar una visión globalizadora del contenido de las trazas y de los fundadores de las capillas, que llegaron a dejar impresa en el hierro sus pensamientos y creencias a través de las manos de los rejeros, expresando los dogmas católicos a través de los acuerdos tomados en el Concilio de Trento.
Cuenca,

3 de noviembre de 2015

José María Rodríguez González

domingo, 1 de noviembre de 2015

En el Corazón, sentimiento profundo de los que nos faltan

En la fiesta de difuntos

El otoño arrecia por las hoces, en el susurro del viento vienen los sollozos de despedida que claman las hojas al caer de sus ramas donde verdes y lozanas lucieron en primavera, tornando al amarillo y ocre al culminar su existencia. En los templos los cirios amarillos musitan con leve chisporroteo su misteriosa oración mientras por el aire vuelan los lamentos de las campanas doblando a duelo.

En los hogares se han tejido coronas de recuerdos estremeciéndose los corazones en la memoria de los seres perdidos, seres que partieron hacia lo Eterno. La Iglesia en este día congrega a sus hijos a la oración por los que nos precedieron y desde el cielo nos miran y animan a seguir sus huellas en este día de Todos los Santos.

El catolicismo, que es una religión basada en el amor de corazón, nos invita a lo largo de este mes de noviembre y en especial en este día señalado, a unirnos en una sola plegaria, al recuerdo de tantos hermanos nuestros que pasaron por la vida con nosotros, vivieron, amaron, lucharon, sufrieron y al término de su tiempo tienen sus esperanzas puestas en nosotros, en nuestros méritos y sufragios.

No nos conformemos  con un ramo de crisantemos depositado sobre la tumba, fúnebre obsequio de aparador antiguo, esas flores terminarán lacias y al final en el cubo de la basura arrastradas por la escoba de un sepulturero, siendo sólo el tributo de una vanidad humana o cuanto más un frío o novelesco sentimiento. Para ellos, los que pasaron y recordamos, sólo tienen valor las flores de nuestra oración o el aroma de nuestros sacrificios.

Cuando estos días visitéis el cementerio no leáis los epitafios, mirar más bien las  cruces que  se elevan sobre las tumbas, ellas nos dicen mirando al cielo,  no todo aquí es podredumbre, sino que el cuerpo que aquí yace estuvo confortado por un alma, el alma del que os dejó con lágrimas en los ojos.
Rogad por todos, no pongáis límite a vuestra oración. Rogad por los que yacen sin epitafio en el fondo de los mares, por los que sin nombre cayeron en los campos de batalla, por los que en ese momento de su muerte no tuvieron una mano amiga que cerrara sus ojos ni rezaran una oración por su alma. Rogad, en fin por todos, creando el lazo del calor de la oración de los cristianos, lazo de hermandad que nos une a todos, vivos y muertos bajo la mirada del mismo Padre que está en los cielos.

¡Cuán lúgubre y a la vez místico es el eco que deja las campanas! Hay un misterio de algo grandioso y recóndito de ultratumba y de recuerdo en el sonar monótono, aunque vivo en ese sonido de campanas en la Noche de los Difuntos. Es la plegaria y la oración que se elevan  al Cielo para que por la intercesión de un ángel, que vive en aquellas Mansiones Celestiales, bendiga los hogares y nos conceda la dicha inefable y venturosa de reunirnos de nuevo, un día lejano, con ellos en el Cielo.


Cuenca, 1 de noviembre de 2015. 
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

miércoles, 28 de octubre de 2015

Hoy hace 422 años que le Marqués de Cañete y Virrey de Perú. Don García de Mendoza regaló una lámpara de plata a la Catedral de Cuenca

Hoy hace 422 años que el Marqués de Cañete  y Virrey de Perú. Don García de Mendoza regaló una lámpara de plata a la Catedral de Cuenca

El sábado, día 24, se reinauguró la restaurada Capilla del Espíritu Santo, Don Miguel Ángel Albares, Director de la Catedral, nos explicó todo el procedimiento seguido en su restauración. Quedé sorprendido del posible hallazgo. La pintura que se pensaba representaba el martirio de San Andrés, se descubrió que no era tal, sino representa el martirio de San Serapio, con la firma de Ricci, posiblemente realizado por Juan Andrés Ricci, conocido como fray Juan Rizi.

Quiero traer al caso y con motivo de esta reinauguración, que el fundador de la citada Capilla, Don García de Mendoza, Marqués de Cañete y virrey de Perú, un 29 de octubre de 1593, es decir, hace 422 años, donaba una lámpara de plata que alumbraría el altar de San Julián.

Era este donativo del Virrey, uno de tantos como en todas las iglesias y monasterios se recibían en aquella época; donaciones realizadas por los conquenses favorecidos por la fortuna en sus empresas y que, como ya he recordado en otras ocasiones, asombraría si se vieran reunidos la relación de los objetos que en sucesivas invasiones, guerras y movimientos han ido desapareciendo de entre lo que se recuerda en memoria o lo que  fue inventariado.   

El regalo del Marqués era como muestra de su devoción al Santo Patrón y en agradecimiento de favores y ayudas recibidas, como manifiesta en la carta dirigida al Cabildo y que hizo pública, el que fue Notario Eclesiástico de esta Diócesis Don Eusebio Ramírez; trascribo algunos de sus párrafos que dicen así:
En quarenta años de peregrinaciones que me he ocupado por mar y por tierra y en la guerra y otras cosas que se han ofrecido al servicio del Rey Ntro. Señor, me he visto en muy grandes peligros de que milagrosamente fui librado. Teniendo memoria de encomendarme en tales ocasiones al buen Aventurado San Julián, cuyo cuerpo en el mismo instante se me facilitaban los peligros y se me aseguraba el salir de ellos con vida y así, dándomela Dios para volver a visitar esa Sta. Iglesia y Cuerpo Sancto, procuré con todas mis fuerzas y hacienda, ayudar a su canonización que es una de las cosas que me deseo ver cumplida y entretanto que esto lo encamina Ntro. Sr. en señal de algún reconocimiento de la devoción que tengo con ese Cuerpo Sancto le yubio una lámpara de plata que suppcó a V. Sª por bien se alumbre, que yo escribo al Sr. Don Pº mi hermano mande proveer de mi hacienda lo necesario de azeyte para que perpetualmente arda en el yntarin que voy a dotarla, y yo quisiera mucho ynbiar con ella una media figura de plata que he mandado hazer a imitación del Santo para sacar en las procesiones y como labran indios y con demasiada fiema no se ha podido acabar pero estarlo ha para que vaya en la primera flota”.

“Y pues la obligación que mi casa tiene de servir a hesa Sta. iglesia son cada día mayores, rescibiré mucho contento y med que se me avise de las cosas en que yo hacerlo desde aca que podrá V.Sª estar tan cierto de que se cumplirá con gran voluntad como yo lo estoy de que por sy parte acudirá a honrar y favorescer como siempre lo ha hecho lo que toca a mi cappilla y cosa como tan propia de V. Sª. A quien guarde a Ntro. Sr.”.

“El Cerrado Santiago (Lima Corte de Perú) a 15 de abril de 1592”

“El Marqués de Cañete”.

Leida la carta en Cabildo se manifestó por el Arcediano de Huete, hermano del Marqués, que obraba la lámpara en su poder y que no la había presentado por haber tenido que proceder a su limpieza, aún no terminada, lo que llevó a cabo en Cabildo de 5 de noviembre “ y habiéndola todos visto y mirado se holgaron muy grandemente y les pareció muy rica, galana y muy bien acabada y dijeron que era don de Príncipes”.
Hoy no podemos contemplar la lámpara del marqués de Cañete que debió ser una  de las alhajas que, según Muñoz y Soliva se llevaron los franceses cuando invadieron Cuenca durante la guerra de la Independencia, cuyo saqueo, dice fue valorado en treinta millones y en el que entraron “5 lámparas de San Julián, 6 lámparas de la Virgen del Sagrario, un número indeterminado de cálices y candeleros de plata.

Cuenca 29 de octubre de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico 

Misterios y dogmas en la Catedral de Cuenca

Mi más sincero agradecimiento a la Asociación de Amas de Casa que esta tarde han llenado el salón de Caritas para oír mi conferencia sobre los MISTERIOS Y DOGMAS DE LA CATEDRAL DE CUENCA. Gracias a su Presidenta y a la Junta Directiva por el plato de cerámica con el que he sido obsequiado, pero el mayor obsequio ha sido la presencia de las asociadas con las que he disfrutado con sus preguntas. Gracias

Galería de fotos:

jueves, 22 de octubre de 2015

Legado histórico ¿Nos lo jugamos en unos años?

La posible pérdida del legado histórico y la implantación de las creencias de quienes son acogidos.

Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”.

El que olvida su historia está condenado a repetirla”.

Se empeñan, los que ejercen el poder en nuestros días, de separar y eliminar el legado histórico-religioso de nuestra sociedad con el fin de crear un pueblo laico. Este tipo de planteamiento tendría validez si la religión fuera una cuestión externa a nuestro ser como humanos, pero en realidad las personas somos seres religiosos por naturaleza. Es por ello que buscamos un sentido a las cosas que nos pasan e incluso a nuestra propia existencia, relacionando nuestra vida  con un principio creador que da luz, claridad, coherencia, unidad, armonía a nuestro existir. Ese principio creador es la actitud propiamente religiosa en el hombre aunque se declare ateo en algunas ocasiones.

El ser humano no puede responderse así mismo. Nos creemos autosuficiente, pero sabemos en nuestro interior que no nos bastamos, precisamos abrirnos a algo o a alguien que pueda darnos lo que nos falta; es decir, buscamos como colmar la amplitud de nuestra vida en la profundidad de nosotros, ello nos lleva a buscar en la religión el camino para superar nuestra finitud.

En nuestros días el concepto de tradición se alza como una estructura de determinadas actividades históricas que refleja y explica las condiciones históricas sociales en que vivimos inmersos. Este legado va enclavado en la sucesión de las generaciones que se pueden ver finitas por la invasión de otras culturas emigrantes, cuando el número de nacimientos decrece y aumenta en las familias acogidas, a quienes se les ofrece todo tipo de ayudas, en ocasiones negadas a los propios nativos,  en pro de las culturas invasoras por el buenismo que impera en la sociedad del bienestar que disfruta la sociedad acogedora, perdiéndose en realidad la identidad de las raíces creadas a lo largo de generaciones anteriores.

La cultura, dentro de sus funciones básicas, está la de dar continuidad y sentido a la existencia humana, estudiando las costumbres, las tradiciones, los valores, el patrimonio y sobre todo la identidad familiar por la importancia de la trasmisión y formación a los jóvenes y sus familias. Es decir, las costumbres, los mitos y tradiciones constituyen legados culturales heredados y trasmitidos de generación en generación siendo la tradición el reflejo de la actividad material y espiritual del hombre convirtiéndose en uno de los principales medios de construcción de significación de valores.
Todo esto se perderá si los acogidos no se fusionan con los originarios, ni asumen las costumbres de quienes los acogen formando un hueco impugnable que pueda, con el tiempo, destruir las tradiciones del lugar siendo implantadas otras traídas.

El ideólogo islámico Omar Bin Bakri es muy claro en sus palabras: “usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”. Sólo deben esperar. Según sus cálculos, en el año 2050 la población musulmana nacida en Europa y por tanto europeos con derecho a voto, será mayoría por simple crecimiento demográfico. Las libertades que en Europa nos ha costado siglos conseguir son la antítesis del islamismo.

Sobre 2050 en unas elecciones democráticas que ganarían por mayoría, por el simple hecho de ser más, impondrán en Europa sin necesidad de guerras ni atentados. Como dicen también los musulmanes: “siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”.

Ya en los primeros tiempos de esta ciudad Alfonso VIII se vio en la necesidad de crear unas leyes que hicieran posible la convivencia de las tres culturas por lo que se aplicó el Fuero de Cuenca, sirviendo de modelo a otras comunidades y ciudades del Reino.

Dice el Fuero de Cuenca en su prólogo: “Y puesto que, en efecto, la memoria de los hombres es frágil y no puede bastar a multitud de cosas, por esto se ha procedido con el sagaz criterio de la prudencia a poner por escrito las leyes del estatuto legal de los derechos civiles, que tras meditada elección brotaron de la autoridad real para calmar la discordia entre ciudadanos y habitantes, para que en modo alguno puedan quebrantarse por la mayor astucia de los malvados, ya que están defendidos por la garantía real, ni más tarde debilitarse por el subterfugio de algún fraude”.

Dentro de unos años la comunidad musulmana será superior a la cristiana por lo que tendrán acceso a cambiar leyes y modificar costumbres dentro de Europa, si no se pone las medidas necesarias a su debido tiempo, en pocos años nuestra cultura irá desapareciendo al ser sustituida por otra  importada. “El que olvida su historia está condenado a repetirla”.

Cuenca, 22 de octubre de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico


Fuentes documentales
-          -  ELIADE, M. (l983a), Lo sagrado y lo profano, Barcelona, Ed. Labor/Punto Omega
-         -  Xl Semanario. Beunismo. Alfredo Benosa
-         -  ANDRADE, G. (2003), “Las nuevas tendencias religiosas a partir de la globalización”

-         - El Fuero de Cuenca. Editorial Tormo. 1978

domingo, 18 de octubre de 2015

La solidaridad de los unos con los otros.

 El día del Domund

Cuando íbamos a la catequesis en San Esteban, el tercer domingo de octubre después de misa  lo dedicábamos a recorrer Carretería con las célebres huchas amarillas. Se nos explicaba que era el Domund, un día cargado de simbolismo en el que la Iglesia reza por los misioneros y  colabora con ellos en su labor evangelizadora desarrollada entre los más pobres.

Nos decían que la supervivencia de los territorios de misión depende de los donativos, por lo que el día del Domund es una llamada a la colaboración económica de los fieles. Gracias a esas contribuciones se construyen templos, se atienden proyectos sociales, sanitarios y educativos en estos lugares.

Al principio de la semana nos íbamos acercando a San Esteban a recoger las huchas, las había de varias tipos, a mi me gustaban las de cerámica con la cabeza de un chino, un negrito o de un jefe indio, pero por mucho que me adelantaba para coger una de ellas cuando llegaba siempre estaban las de plástico amarillo.

Íbamos con la hucha a todos lados esa semana intentado llenarla, lo primero a las casas de los familiares que era seguro el conseguir que alguna moneda se deslizara por la ranura y en último término recorríamos las tiendas del barrio y asaltábamos a la gente que circulaba por la calle, nunca llegue a llenarla pero era una gran ilusión ver como la gente sacaba de su bolsillo un céntimo y era un motivo de alegría cuando algún atrevido te echaba dos reales, esas monedas que en su centro tenía un agujerito.

Me acuerdo de ese año que no había manera de que nadie echara nada en la hucha y haciendo un acto de generosidad con un cuchillo vacié el cerdito de mi hucha, no era mucho lo que contenía pero fue suficiente para que la hucha no fuera vacía en su entrega a la Parroquia.

Hoy como  en aquella época la necesidad de ayuda es necesaria e imprescindible ante tanta necesidad que se ve y se palpa a nuestro alrededor. Seamos generosos en este día principalmente pero procuremos seguir siéndolo durante toda nuestra vida.


José María Rodríguez González .Profesor e investigador histórico.

domingo, 11 de octubre de 2015

Un pilar de nuestra Catedral

El estuco conmemorativa de la aparición de la Virgen a Santiago de la Capilla del Pilar de la Catedral de Cuenca

Era el mes de octubre, el otoño se apreciaba en el cambio del paisaje, siendo  palpable dentro y fuera de la ciudad de Cuenca, sus colores verdes se tornaban en amarillos oro con matices arcillosos de el borde de las hojas como presagio del frio invierno que se avecinaba, pero los estucos de la capilla del Pilar seguían tan blancos como el día de su inauguración, obra de Martín de Aldehuela en 1770. Hoy era el día de su festividad.

Como niño inquieto y ávido de aprender no dudé ni un instante en preguntar a mi abuelo Sabino por tal interesante motivo. Abuelo, ¿Me cuentas la historia de esta Virgen? Josemari debes de saber que esta Virgen es la del Pilar y que se apareció a Santiago allá por los años 40 en Zaragoza.
Estuco de la representación de la
aparición de la Virgen a Santiago.
Capilla del Pilar en la Catedral de Cuenca.
Foto: (C) José María Rodríguez González

Nos abrió Pepito, el sacristán, la reja y nos sentamos en unos reclinatorios que había en su interior el estuco de la aparición de la Virgen lucía con sus mejores blancos al llegar la luz del medio día a la linterna de la capilla. Comenzó su relato con voz profunda, alta y segura que hizo que Pepito le oyera y se quedara junto a la reja escuchando. En los márgenes del Ebro oraba Santiago el Mayor con sus discípulos. Cuenta la tradición que se apareció al Apóstol la Virgen María, Madre de Dios, entre coros de ángeles y sobre una columna de mármol, pidiéndole al Santo que edificara una capilla en ese lugar. Nadie impugno esta vieja tradición hasta que Baronio, apoyado en documento que daban pié para negar la predicación de Santiago en España y con ella la aparición del Pilar dió motivo a las discusiones. No existen ciertamente testimonios evidentes que comprueben la verdad histórica. En los primeros años del cristianismo los perseguidores de la Iglesia destruyeron cuantos escritos existían. Diocreciano destruyó todos los libros sagrados y más tarde la invasión sarracena en la Península. No obstante los defensores de la tradición encuentran indicios que con los testimonios de los siglos posteriores sirven en apoyo de la misma. Admitiendo la verdad de la predicación de Santiago en España en las de Prudencio se hacen alusiones a nuestra tradición y en los tiempos posteriores a la dominación musulmana hay indicios manifiestos de la existencia del templo del Pilar. Así pues se hace remontar la existencia del templo al siglo VII en los tiempos de San Braulio, Obispo de Zaragoza (590-651).

Alfonso el Batallador va a visitar a Nuestra Señora en su templo inmediatamente de ser reconquistada la ciudad. El Obispo Pedro Torroja, en 1181 hace donaciones para la fábrica y culto de la Iglesia del Pilar. Alfonso II de Aragón consignó en su testamento una manda para el culto de la Virgen en el Templo del Pilar. En honor a la Virgen  se creó en Sevilla una hermandad por los soldados de Aragón que tomaron parte en la reconquista en 1249. Las Cortes de Aragón de 1080, pidieron a Roma oficio propio de la Virgen con la historia de esta aparición y la Santa Congregación se negó a tal propósito. En 1704 reintentaron las peticiones y repitió también la negativa de Roma. Se promovieron consultas en 1723 con el promotor de la fé Cardenal Lambertini, después de Benedicto XIV y al fin se accedió. Clemente XII permitió celebrarlos en todos los dominios del Rey Católico, el 12 de octubre el oficio de la conmemoración. Pío VII elevó esta festividad a rito de primera clase y Pío IX extendió esta concesión a todos los dominios de España.

Más tarde nació la idea de la peregrinación nacional. Pío X manifestó el deseo que tenía de ver y bendecir la Corona de la Santísima Virgen del Pilar. En la Corona hay dos mil ochocientos treinta y seis brillantes, cinco mil setecientos veinticinco rosas, ciento cuarenta y cinco perlas, sesenta y cuatro esmeraldas, setenta y dos rubíes y seis zafiros y el resplandor que sirve como de fondo a la Corona está compuesto de cuarenta y siete brillantes, dos mil trescientos once rosas, ciento treinta y siete perlas, mil noventa y siete perlas hiladas, ochenta y tres esmeraldas, setenta y tres rubíes, cincuenta y siete zafiros, noventa y cinco granates, ciento veinte anatistas, ochenta y siete topacios, cuarenta y cuatro turquesas y catorce corales grandes. El día 20 de mayo de 1905 se colocaron las coronas primero al Niño Jesús y después a la Virgen.

En 1677, el propio rey Carlos II colocó la primera piedra del Templo actual de la Virgen. En 1750 es Fernando VI quien da otro impulso a la catedral, ordenando en 1750 la construcción de la Santa Capilla o Capilla del Pilar, con los planos que Ventura Rodríguez modificó. El 8 de septiembre de 1804 se inauguró a capilla de Santa Cristina y el 10 de octubre de 1872 se consagro solemnemente el Templo. El Cardenal García Cuesta, Arzobispo de Santiago, por Real Orden de 23 de julio de 1904, fue declarado Monumento Nacional.

¡Vaya lío que se trajeron hasta que la terminaron! Josemari las obras grandes requieren grandes inversiones y eso no está al alcance del pueblo, es el Estado quien tiene que ser el promotor y pagador, pero es la Fé del pueblo quien los impulsa hacer estas grandes obras que perduran en el tiempo. Y que te conste que Ventura Rodríguez es también el autor de nuestro Altar Mayor y el Transparente.

Cuenca, 11 de octubre de 2015


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico