sábado, 9 de abril de 2016

LA HUELLA DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA EN LA CATEDRAL DE CUENCA


523 años del regreso de Colón a España tras el descubrimiento.

El día 15 de abril de 1493 llegaba Colón de regreso a España. De las tres carabelas sólo regresaron dos, la Santa María el día 24 de diciembre encalló en “La Española” y con sus restos se construyo un fuerte al que llamaron “Fuerte Navidad”. El 15 de enero de 1493 Colón toma la decisión de partir y al día siguiente las cañaveras Pinta y Niña abandonan “La Española” con rumbo a España.
Indígena y armadillo en la sacristía de la Catedral de Cuenca
(C) José María Rodríguez González

Después de un turbulento viaje a causa de los temporales que separó las dos carabelas, viéndose obligando a atracar en las Azores  donde es arrestado y liberado, por otro temporal le obliga a atracar en Lisboa el 4 de marzo donde es entrevistado por el rey Juan II de Portugal informándole de su descubrimiento, ese mismo día escribe una carta a los Reyes Católicos indicando que llegaría a la corte sobre el 20 de marzo.
Colón eleva anclas de Alhandra (Portugal) con La Niña el 13 de marzo. Navegando por la costa portuguesa y luego por la costa Española de Huelva llega al Puerto de Palos donde llega el día 15 de marzo, según el diario de a bordo.

Colón debió de estar en Sevilla hasta el día 9 o 10 de abril. Se dice que los días que estuvo en Sevilla fue huésped de honor en la casa del Asistente Mayor de la ciudad y del arzobispo Diego Hurtado de Mendoza y Quiñones. No existen referencias concretas del recibimiento que la ciudad de Sevilla hizo al gran descubridor, por lo que hago referencia a lo descrito por el historiador Henry Harrise, afirmando que se hizo una fiesta similar a la del Corpus Christi en la ciudad.

En los días que estuvo en Sevilla, se habla que se paseaba por el entorno de la Iglesia de San Nicolás y por el Barrio de Santa Cruz exhibiendo los indios que había traído.

En comitiva y con Juan Niño, Colón partió de Sevilla para Barcelona donde estaban los Reyes Católicos, llevando con él a seis de los diez indios que había traído de las Indias y además llevó papagayos verdes y rojos, guaizas, hechas por los indios de pedrerías y huesos de pescado, y cinturones de oro. El viaje fue realizado por tierra para que los habitantes de los pueblos por donde pasaran pudieren ver a los componentes del cortejo.

Los Reyes católicos lo recibieron en el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, ubicado en Badalona. En la catedral de Barcelona se bautizaron a los seis indios en presencia de los Reyes. El 28 de mayo emprende el viaje de regreso a Sevilla.

Estos instantes constituyen los momentos fundamentales de la historia universal, representando el encuentro entre los dos mundos que hasta ese momento habían evolucionado independientemente, cambiando el rumbo de la historia.

Armadillo. Sacristía Catedral de Cuenca
(C) José María Rodríguez González
El descubrimiento del Nuevo Mundo y la reforma de la catedral en el siglo XV se ven unidas por la Casa de Albornoz, una de las más poderosas y con mayor presencia nobiliaria en las tierras de Cuenca, al contraer matrimonio García de Mendoza con Beatriz de Albornoz.
García Hurtado de Mendoza (1535-1609), cuarto marqués de Cañete, era  el segundo hijo del segundo marqués Andrés Hurtado de Mendoza, nacido en Cuenca, y su esposa María Manrique. Al ser su padre nombrado III Virrey de Perú (1555-1560) vuelve para acompañarle junto con su hermanastro Felipe, mientras que el hermano mayor Diego, queda en España y regresa a Cuenca.

Se especula con la posibilidad que fuera a través del Arzobispo de Sevilla, quien hiciera llegar las noticias con lo novedoso del viaje de Colón al haberlo tenido alojado en su casa como invitado al regresar del Nuevo Mundo. Sea como fuere es de destacar que a lo largo de toda la iconografía existente en las arquerías góticas de la Catedral de Cuenca animales que eran desconocidos  en occidente hasta el momento del descubrimiento del Nuevo Continente; animales que fueron esculpidos por lo novedoso, como puede ser el “armadillo”, nombre dado por los propios descubridores.

Uno de las cosas que más llamaron la atención a la población del reino en ese tiempo fueron los diez indios que Colón trajo consigo, como testigos de la veracidad de su descubrimiento y ello no podía faltar en la representación iconográfica, pues son cuatro los indios los que ilustran las arcadas, uno con un animal en su mano, como presa. Su tallado coincide con la descripción que hace de ellos Colón en su diario de a bordo. El Almirante les habló de las cosas extrañas que encontró, entre ellas de los devoradores de carne human o caníbales y de las sirenas frente al Monte Cristi, pero aseguró no haber visto ningún monstruo que los cosmógrafos creían que existían en las islas al fin de la Tierra. 

DODO. Sacristía Catedral de Cuenca
(c) José María Rodríguez González
La mayoría de la zoología del Nuevo Mundo que posee la Catedral se centra, principalmente en los arcos de la Girola y la sacristía. Los armadillos son los más numerosos y los hay de tres bandas, de seis bandas de nueve bandas y el gigante, es decir están representadas todas las especies de la familia y se diferencian de las tortugas por su caparazón dorsal formado por placas yuxtapuestas, ordenadas por lo general en filas transversales, con cola bastante larga y extremidades cortas. También hay tortugas terrestres, estas tienen su origen en el centro y norte de Argentina.

Con relación a las aves la más destacada seria el “dodo”, natural de las islas Mauricio, es una especie de pato gigante que no puede volar. Sobre  el año 1681 se trajo el primer ejemplar a Europa, en la actualidad extinguido. Su nombre de DODO (estúpido) se lo pusieron los portugueses que se mofaban de su torpeza y facilidad de ser cazados.

Un producto típicamente americano es el maíz que es una especie de gramínea anual original y producida por los pueblos indígenas en el centro de México desde hace unos 10.000 años. Se introdujo en Europa en el siglo XVII. Ante este hecho he de afirmar que en la iconografía poseemos más de diez mazorcas de maíz esculpidas en piedra a finales del siglo XV ya que la reforma finalizó en el año 1505.
Indio del Nuevo Mundo
(c) José María Rodríguez González

Si nos referimos a especies marinas, nos encontramos con los cangrejos ermitaños, estos suelen vivir en las aguas de los continentes americano y europeo. En América se distribuye desde Alaska hasta Baja California en México. Su hábitat en las aguas son los arrecifes, las zonas rocosas y la arena.

Lo más asombroso es el tener esculpido un pez globo, este es un pez que suele encontrarse en zonas tropicales, traído a Europa en el siglo XVI. No me cabe duda que fue una mala experiencia la que llevó a entrar en la clasificación de los animales malignos en la iconografía religiosa. Analizado su comportamiento diré que este enigmático pez es temido, a la par que admirado, por su capacidad de hincharse como una pelota en los momentos en los que se siente atacado por algún depredador. Este  sistema de defensa se completa con el empleo de una sustancia extremadamente venenosa denominada tetradotoxina, un veneno que bloquea los canales de sodio del cuerpo, paralizando los músculos mientras la victima permanece totalmente consciente y finamente muere por asfixia; ni hoy en día hay remedio para ese veneno. Todo lleva a suponer que alguno de los exploradores españoles tuvo la mala fortuna de acabar sus días por la curiosidad que despertó y el instinto de poseerlo sería lo que le llevaría a la muerte, hecho por el que, posiblemente lo tengamos entre lo iconografía de la Catedral de Santa María de Cuenca.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 5 de abril de 2016

La torre del Giraldo. Crónica de un suceso


114 años del hundimiento de la torre del Giraldo de la Catedral de Cuenca


El suceso ocurrió el 13 de abril de 1902, a las 10:00 horas

No hacía mucho que la Semana Santa había concluido y con ella todo el bullicio que se formaba en la Plaza Mayor había desaparecido. La plaza estaba tranquila con sus habituales vecinos. Al ser algo temprano para la misa de doce nos sentamos para hacer tiempo en el bordillo de la barandilla del lado izquierdo de la plaza.
Vista panorámica de la Hoz del Huécar con la Torre del Giraldo

Mi abuelo mirando a la catedral se le escapó la expresión “que mocha queda la catedral sin torres”. Preguntándole ¿cuántas torres tenía? Cuatro, la del Gallo, la de la Saeta, la torre del Ángel que es la única que queda y la gran torre del Giraldo que el 13 de abril de 1902 se vino abajo.

¿Tu lo viste abuelo? Si te refieres a que si estuve aquí después del suceso pues te diré que sí, como todos los jóvenes de Cuenca. ¿Cuántos años tenías? Eso me lo vas a decir tú. Yo nací el 2 de enero de 1886 y el suceso ocurrió el 13 de abril de 1902. Echa las cuentas en la libreta Josemari. Pues 16 años, 3 meses y 11 días. Tampoco hacía falta que el cálculo fuera tan exacto, pero esta bien.

Cuenca en aquella época era una ciudad pequeña, gozábamos de una paz franciscana, la gente vivía sin preocupaciones y los chicos a mi edad ya éramos hombres con trabajo. El hundimiento de la torre de nuestra catedral conmovió extraordinariamente a todos. La noticia corrió como pólvora y en un momento se congregó casi toda la vecindad en la Plaza de la Constitución, que así se llamaba por entonces la actual Plaza Mayor. Acudimos unos atraídos por la curiosidad y otros temerosos de que entre las víctimas hubiera algún familiar o amigo.
Fachada de la catedral después del hundimiento

Aproximadamente serían sobre las diez de la mañana, yo me encontraba trabajando en el convento de las Angélicas, con mi patrón, haciendo unos arreglos de carpintería cuando oímos un fuerte estruendo, pero seguimos trabajando hasta que se oyó una gran agitación en el exterior, así que dejamos de trabajar y salimos a ver lo sucedido. Al salir la plaza estaba cubierta de una gran nube de polvo ocultando lo sucedido. No tardó en aparecer el Sr, Alcalde D. Arturo Ballesteros que ordenó a los serenos municipales salir por los pueblos limítrofes en busca de auxilio, según se oía habían quedado sepultadas algunas personas y era preciso organizar rápidamente el rescate.

Al inclinarse la torre hacia el norte, los sillares cayeron sobre dos casas que estaban pegadas a la torre, la de Anselmo Sanabria y su esposa Visitación Navalón, que tuvieron la suerte de que hacía unos días se trasladaron a la casa de la huerta que tenían en arrendamiento en  el Huécar. La otra casa era de un horno de pan que se llamaba como tú, José María García y su esposa que tenían de familia cinco hijos, nos contó que en ese momento estaban en la casa la mujer y los cinco hijos ya que él había salido a llevar el pan a las monjas. Al oír el fuerte ruido tuvieron miedo y se metieron en lo más profundo de la vivienda, en la cueva, donde guardaban los alimentos. Una vez pasado el momento comenzaron a gritar con la suerte de que los escuchó Sotero Palomo y Cruz Gómez, el hijo del zurdo y arrastrándose entre los huecos de los sillares llegaron a ellos después de desescombrar, liberando a todos ellos.

El Obispo Wenceslao, lejos de sobrecogérsele el ánimo, rodeado de los fieles que acudían a su paso a besarle el anillo se puso de rodillas y elevó sus preces al Altísimo y a San Julián para que les librase de una catástrofe pues creímos en un principio que toda la Catedral se venía abajo. Los canónigos salieron del interior empolvorados y aún tuvo que pasar más de una hora  para contemplar el inmenso montón de escombros que se había producido con la caída del Giraldo.
Puerta de Jamete. Compañía de Zapadores de Madrid

En primer lugar se pensó en la familia del campanero que ocupaba las habitaciones interiores de la torre, al producirse el hundimiento tuvieron que bajar por una escalera de mano, único modo de salir del peligroso sitio ya que sólo había quedado la espadaña de las dos campanas  más grandes. En ese momento se echaron de menos a María Antón y a quienes con ella estaban repicando las campanas en ese momento. Se hablaba que con ella estaban los niños Gregorio López, Reyes López Ochoa, José López, Ángel Mena, Segundo de León y Francisco Requena que eran los monaguillos del Templo.

Los trabajos de salvamento comenzaron de inmediato al acudir los vecinos del Castillo. Gregorio Montero, Cruz Gómez, Máximo Martínez, Ramón Verdú, Andrés Evole, Vicente Cantero, Eleuterio Alonso, Andrés Leganés y Eulogio Serdán lograron sacar al joven Francisco Requena con vida, indicando que sus compañeros iban delante por haberse vuelto él para recuperar la capa que se la había dejado en las campanas.

Fue D, Ventura Durango, dependiente de la Catedral, quien ordenó hacer un boquete por la puerta del Claustro, donde se descubrió el cadáver de María Antón, joven de 22 años, que estaba aprisionada por el pecho, entre dos sillares y una viga.

Puerta de Jamete después del hundimiento de la
torre del Giraldo
Dos días más tarde se presentaron, procedentes de Madrid, dos compañías de Zapadores, comenzando el desescombro para intentar salvar a los niños enterrados. Ese mismo día se consiguió extraer con vida a Gregorio López y Ángel Mena. Los otros tres niños, Reyes López, Segundo de León y José López, fueron encontrados muertos. El entierro se realizó al día siguiente, asistiendo el Gobernador Civil, Sr. Gurrea; el Senador por Cuenca, Sr. Correcher quien dio una abundante cantidad de dinero a los damnificados.

Durante algún tiempo se temió por el hundimiento del resto de la Catedral e incluso por el Palacio Episcopal, por lo que D. Wenceslao Sangüesa, decretó la clausura del Templo, sacando de él las joyas del tesoro y el cuerpo de San Julián, siendo trasladados a la Iglesia de la Merced y al seminario.
¿Se volverá a ver la Catedral con la torre del reloj? Pregunté ingenuamente a mi abuelo. Josemari, estoy seguro que yo no la volveré a ver pero os corresponde a las generaciones venideras, como la tuya, que debéis de hacer fuerza para devolver a esta gran Joya de la arquitectura gótica el esplendor que tuvo en sus mejores momentos.

Cuenca 13 de abril de 2016.


José María Rodríguez González. Profesor e investigador historio.