viernes, 31 de marzo de 2017

La dispersión de las espinas de la reliquia de la Santa Corona de Espinas



La Corona de Espinas, la más preciada reliquia de la Pasión de Cristo

Como se amontonan las actividades semanasanteras he pensado en completar la serie de los viernes de cuaresma. Al llevar un viernes de retraso hoy completo y el viernes próximo, que se celebra Nuestra Señora de los Dolores, os hablo de esta bonita festividad, de su origen y devoción.

Como os dije la corona de espinas no era un simple cerquillo que circundara la frente y las sienes, sino una especie de capacete que cubría todo el cráneo y parte superior de la cabeza. Las ramas de Zizyphus spina Cristi o de azufaifo, cascada o encorvadas por medio para formar el capacete, estaban sujetas por sus extremidades, bien sea por dentro, bien por fuera de la corona de juncos.
No nos dejemos llevar por las opiniones de los artistas que interpretan los textos sin ningún estudio de los momentos de la Pasión.

La masa espinosa, bastante semejante en su forma a la mitra o tiara oriental, con la que los verdugos coronaron por burla  nos hacemos una idea del sinnúmero de espinas que hirieron la augusta cabeza del Salvador y  también de la gran  cantidad  de espinas hoy día veneradas.

Muchas ciudades se glorían de conservar al menos una de esa preciada reliquia. Algunas de esas ciudades como San Dionisio, por ejemplo, afirman debérselas a Carlomagno quien la recibió directamente de Constantino VI, emperador de Constantinopla. Otras ciudades, en mayor número, fueron gratificadas después de haber adquirido Luis IX de Francia la Sagrada Corona o en los siglos siguientes. Sea de ello lo que fuere, la reliquia de París, en tiempos de Luis XIII, desposeída de su última espina y concedida al abad  de la Poterie, quien la cedió más tarde al convento de Port-Royal.
También la acreditada casa de la Buena Prensa de París conserva en su capilla dedicada a Nuestra Señora de la Salud, una santa espina de la Corona del Señor que se ofrece cada viernes de Cuaresma a la veneración de los fieles. Esta bajo su protección desde 1882 y le vino de Venecia, con ocasión de una peregrinación francesa a Roma. Se debió a la amable y generoso desprendimiento del rector de la iglesia de San Juan Bautista de la mencionada ciudad, que poseía un maravilloso ramo de seis espinas de la Santa Corona.

Por lo que a España se refiere, sabemos las ciudades favorecidas por tan codicioso tesoro son: Valencia, Granada, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona y Toledo.

Con ello doy por terminada tan exquisita disertación sobre la más preciada reliquia de la Pasión de Cristo.

Gracias por leerme.

Viernes, 31 de marzo de 2017


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La sagrada Corona de Espinas durante la Revolución


QUINTO VIERNES DE CUARESMA

Siguiendo con los relatos de los viernes de Cuaresma hoy os traigo lo que sucedió con la Sagrada Corona durante la Revolución Francesa.

He de decir que providencialmente, la sagrada Corona se libró de las profanaciones revolucionarias de 1789. Luis XVI en 1791 la hizo trasladar de la Santa Capilla a la abadía de San Dionisio, de allí a París en 193 para ser conservada por algún tiempo en la Casa de la Moneda. Entregada al examen de la Comisión temporal de las Artes, pasó a manos del presbítero Barthélemy, uno de los conservadores de medillas de la Biblioteca Nacional.

Estos diferentes traslados de la reliquia, tan peligrosos para su integridad, cesaron, y desde 1794 hasta octubre de 1804 se guardó sin gran culto, pero también sin peligro, entre las medallas y otras antigüedades de la famosa Biblioteca.

Por fin, el cardenal Belloy, arzobispo de París, después de haberse procurado los informes propios para certificar su conservación, obtuvo el retorno de la sagrada Corona a la iglesia catedral y pudo así ser de nuevo expuesta a la veneración de los fieles. Algunos días antes de la traslación fue encerrada en el relicario que aun hoy día la guarda.

La reliquia de París no tiene ninguna espina: es una corona de juncos inofensivos, despojada desde tiempo ha de toda la parte espinosa, por los donativos hechos a diferentes iglesias. Pisa y otras ciudades poseen espinas leñosas veneradas desde hace siglos, muy diferente de la reliquia de París, pues aquéllas pertenecen según los botánicos a un arbusto espinoso llamado por los antiguos Rhamnus spina Chisti y por los modernos Zizyphus spina Christi. Este arbusto, según San Agustín y San Jerónimo, “tiene espinas muy punzantes y fruto muy espinoso. El arbusto está de tal modo erizado de espinas que retiene cuanto toca, y cuando pincha se dilata dentro de la herida.

¿Cómo conciliar estos dos monumentos tan diversos de la corono, las espinas y los juncos, igualmente venerados? Parece natural que los soldados debieron servirse de juncos para atar y mantener las espinas leñosas con las cuales formaron la corona que prepararon para Jesucristo.

Fuera de esto veamos las explicaciones  que da a este respecto el señor de Fleury en su notable Memoria sobre los instrumentos de la Pasión, después de haber comparado minuciosamente la reliquia de París con la de Pisa.
Corona de Espinas como se imagina que pudo ser en ralidad

La corona –dice este autor- no era un simple cerquillo que circundaba la frente y las sienes, sino una especie de capacete que cubría todo el cráneo y parte superior de la cabeza. Las ramas de Zizyphus spina Christi o de azufaifo, cascadas o encorvadas por medio para formar el capacete, estaban sujetas por sus extremidades, bien sea por dentro, bien por fuera de la corona de juncos de París.

Aquí me quedo por este viernes, pues aún nos restan unos pocos hasta el Viernes de Dolores. La semana de Semana Santa hablaré de los dolores de María, tema poco tratado y muy interesante.  Queda pendiente para el próximo la dispersión de las espinas y con ello doy por terminado el tema.

Un saludo y gracias por leerme.

Cuenca, 31 de marzo de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


El triforio angelical de la Catedral de Santa María de Cuenca

Los lunes culturales de la Catedral. día 3 de abril de 2017 a las 18.30 horas.

Uno de los lugares más bellos que posee la Catedral de Cuenca es el triforio. Camino de luz y ángeles que culmina en la cúpula celestial del Altar Mayor. Desde el siglo XIII sus ángeles han embellecido el lugar.

Siempre nos hemos quedados en eso, en lo bello, sin dar el pasa a su significado, el porqué fueron puestos ahí. Centrando nuestra visión en uno de ellos cuando en principio fueron 12 los que hubo.

En la conferencia del día 3 de abril, a las 18:30 horas, el profesor e investigador José María Rodríguez González nos revelará el nombre y la catequética cristiana que encierra cada uno de los once ángeles, diez de ellos visibles, a través de los detalles que posee cada talla y de los atributos iconográficos que portan.

Recordar que es una continuación de la conferencia "Dos reinas para una Catedral" que se impartió el día 16 de marzo en la Biblioteca "Fermín Caballero" de Cuenca.

sábado, 25 de marzo de 2017

Visita gratuita guiada por la rejería del siglo XVI. Catedral de Cuenca

Un recorrido por los dogmas y creencias del siglo XVI 

Sábado, 1 de abril a las 11.00 horas. Catedral de Cuenca


Este mes de abril, el día 1, sábado, a las 11:00 horas de la mañana, como viene siendo habitual desde el mes de enero, se realizará una visita guiada, gratuita. El investigador y profesor José María Rodríguez González, desde la capilla de los Apóstoles iniciará un recorrido por la catequética que encierra la rejería del siglo XVI, una de las más importantes de España.
Unicornio. Capilla de los Caballeros. Catedral de Cuenca
© José María Rodríguez González

Durante el recorrido se podrán apreciar los cambios que experimentó la iconografía en este siglo, apreciándose figuras de basiliscos, delfines, sirenas, sátiros. También se podrán apreciar plantas y flores como el nenúfar, piñas, flores de lis. Objetos como ánforas, fuentes que ilustran los pasajes bíblicos que esconden entre mil rostros romanos y simbología del arte clásico greco-romano. Todo ello hará las delicias del visitante al ser descifrada la catequética que encierra, toda ella anterior y posterior al Concilio de Trento.

Te invito a descubrir y ver la realidad de una época grandiosa para Cuenca y sus rejeros que supieron plasmar en su arte los misterios y dogmas más importantes de la religión Católica.

Sábado, 1 de abril de 2017, a las 11.00 horas en la Catedral de Cuenca. 


jueves, 23 de marzo de 2017

La reliquia de la Santa Corona. Recibimientos que hizo el Rey Luis IX de Francia


TERCER VIERNES DE CUARESMA

El arzobispo de Sens que fue encargado por el mismo Luis IX de referir esta traslación, apunta una particularidad interesante: y es que “durante todo el viaje ni una sola gota de agua cayó sobre los que acompañaban la Santa Reliquia, a pesar de los muchos nublados y las frecuentes lluvias que caían luego que había llegado a los sitios en donde debía pararse.

Tan pronto como supo Luis IX que el cortejo había llegado a Traves de Champaña, salió para allá acompañado de su virtuosa madre, Doña Blanca de Castilla, de sus hermanos los príncipes, y de los prelados y nobles de su corte.

El 10 de agosto de 1239, fiesta de San Lorenzo, se encontraron dos comitivas y fue conmovedora, en verdad, la presentación al Rey y a la Corte del Arca que contenía la reliquia. Se destapó primero la caja de madera de cedro sellada con las armas de los nobles franceses y se examinaron las actas que daban fe de la autenticidad de la reliquia. Se procedió después a abrir el arca de plata y. acto seguido el vado de oro puro que encerraba la sagrada corona. El arzobispo de Sens, presente en el acto, dice que la vista de este instrumento de suplicio evocaba vivamente el misterio adorable de un Dios sufriendo por la salvación de las almas y que este espectáculo emocionó profundamente a todos los presentes.
Virgen de la Esperanza (Cuenca)

Al día siguiente, se llevó la reliquia a la metropolitana de Sens a hombros del rey y de su hermano el Conde Roberto de Artois, que iban descalzos y humildemente vestidos, aunque con acompañamiento de los prelados y señores de la corte, igualmente descalzos.

Fue una procesión triunfal: numeroso clero, innumerable gentío, espléndida iluminación hacían patente el gozo que desbordaba de todos los corazones.


Al día siguiente salió el Rey para París en donde ocho días después tuvo la entrada solemne de la Corona de Espinas. En las afueras, cerca de la Iglesia de San Antonio se levantó un estrado muy alto sobre el cual se expuso el cofre de la veneración del pueblo. El Rey Luis IX y su hermano lo llevaron a hombros hasta la catedral y la sagrada reliquia fue depositada provisionalmente en la capilla de palacio, dedicada a San Nicolás, hasta que el piadoso Rey hizo labrar un relicario digno del tesoro que debía encerrar; este fue la Santa Capilla, verdadera joya arquitectónica.

Aquí me quedo por este viernes, pues aún nos restan unos pocos hasta el Viernes de Dolores. Queda pendiente para el próximo viernes: qué paso con la reliquia durante la Revolución francesa y por último os hablaré sobre la dispersión de las espinas por distintos países.

Un saludo y gracias por leerme.

Cuenca, 24 de marzo de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 21 de marzo de 2017

Día internacional de la poesía

Al Aula Poética de Cuenca

El Aula Poética de Cuenca se une a la celebración del Día Mundial de la poesía con el Recital de Poesía. El recital será el jueves 23 de marzo a las 19:00 horas en el Salón de Actos del Centro Cultural Aguirre.

Siento no poder estar, es por ello que os dedico estas líneas.

La poesía es una manifestación de las ideas mediante la palabra y la creatividad. Es decir la poesía contribuye a la diversidad creativa. La poesía fusiona la palabra y el sentimiento, hace grande lo pequeño y canta el sentir del alma.

Al coincidir el día internacional de la poesía con el equinoccio de primavera, hace de este día algo especial.

La UNESCO en la sesión trigésima decretó el Día Mundial de la Poesía el 21 de marzo de 1999; la reunión fue celebrada en París. Con ello buscaron sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética, apoyar a las pequeñas editoriales, crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmase en su identidad y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza , la música y la pintura.

Uno de los gratos recuerdos que guardo es del poeta de Priego (Cuenca), Diego Jesús Jiménez. Tuve la suerte de conocerlo en persona y de pasar un día completo con él en el encuentro literario que organicé con mis alumnos el día 7 de marzo de 2007, dentro del Programa de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

Quiero terminar este pequeño artículo con los versos de Diego Jesús Jiménez, el poema “Aceptación del sueño”. Las palabras no lo son todo cuando se mezclan sentimientos y vivencias.

No en el conocimiento de las cosas se halla
la verdad de un poema. Por lucidas y exactas que las palabras sean
e incluso indiquen muestra sabiduría
del objeto elegido para la disertación, una flor
por ejemplo, la gloria del poema no es el conocimiento
que de la flor tengamos, sino la breve imagen que se desvanece
en la insistencia de su propio recuerdo.

Feliz día de la Poesía
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Cuenca, 21 de marzo de 2017

jueves, 16 de marzo de 2017

La reliquia de la corona de espinas y Luis IX de Francia


SEGUNDO VIERNES DE CUARESMA


Siguiendo con los relatos de los viernes de Cuaresma hoy os traigo como consiguió la reliquia de la Corona de Espinas el rey de Francia Luis IX que llegó a ser San Luis IX de Francia.

Cuenta la historia que San Luis IX de Francia, cuya generosidad hallaba remedio para todos los infortunios, había auxiliado con importantes cantidades a Balduino II, último emperador latino de Constantinopla, cuyas necesidades pecuniarias fueron extrema en la guerra onerosa que sostuvo contra los búlgaros. El desgraciado príncipe, llegó a Francia den demanda de subsidios, acabó por declarar a San Luis IX que sus ministros, carentes de recursos, iban a verse en la necesidad de empeñar a extranjeros la sagrada corona de espinas, venerada en su capilla imperial.

Como viera la penosa impresión que sus palabras producían en el santo rey, aprovechó la ocasión de agradecerle sus múltiples liberalidades y añadió: “A vos, que sois mi primo, mi señor y mi  bienhechor, y al reino de Francia que es mi patria, desearía ofrecer ese precioso tesoro. Os ruego que lo aceptéis como un puro don”. San Luis complacido aceptó la ofrenda.

La menor dilación podía hacer fracasar sus combinaciones. Sin demora envió a Constantinopla a dos religiosos dominicos, Santiago y Andrés, uno de los cuales había sido prior de un convento de la mencionada ciudad y había tenido ocasión de ver la santa reliquia.

A su llegada se enteraron de que los ministros del emperador obligados por extrema necesidad habían empeñado a los venecianos, mediante una gran cantidad de dinero, la corona de espinas. Ya se había sacado la reliquia del palacio real y estaba en depósito en la iglesia que los venecianos poseían en Constantinopla, dispuesta a ser llevada a Venecia y entregada a las personas que reembolsarían a los venecianos las cantidades que habían adelantado.

Los emisarios de Francia negociaron con presteza cerca de los ministros de Balduino y de los venecianos. Convinieron en entregar la corona de espinas a los enviados de Luis IX y llevarla a Venecia acompañada de los embajadores y personalidades de Constantinopla; en Venecia, los franceses pagarían a los venecianos la cantidad convenida y se encargarían de llevar a Francia el sagrado tesoro.

Este programa se cumplió al pie de la letra. Antes de salir de Constantinopla, los dos dominicos tomaron las providencias necesarias para asegurar la autenticidad y la conservación de la reliquia. El arca en que se guardaba se selló con los sellos de los nobles franceses. El viaje fue visiblemente bendecido. Se hizo la travesía del Mediterráneo en época desfavorable, o sea por Navidad del año 1238, y ninguna tormenta puso en peligro el navío.

Enterado el emperador griego Vatacio de la traslación y queriendo vengar el dominio momentáneo  que los latinos ejercían sobre los griegos de Constantinopla, envió varias galeras en persecución del preciado tesoro, pero por mucho que lo buscaron no dieron con el barco que lo llevaba. La Providencia velaba solícita por la sagrada corona. Llegaron felizmente a Venecia y fue depositada en la capilla de San Marcos.

Complacido el santo rey francés del feliz resultado de las negociaciones, cumplió sin vacilar lo tratado con los venecianos, adelantando la cantidad estipulada, pero exigió que pusieran una escolta para proteger la sagrada corona en lo restante del camino hasta  Francia.

Aquí me quedo por este viernes, pues aún nos restan unos pocos hasta el Viernes de Dolores. Queda pendiente para el próximo el recibimiento que hizo Luis IX a la Santa Corona a su llegada a Francia. Qué paso con la reliquia durante la Revolución francesa y por último os hablaré sobre la dispersión de las espinas por distintos países.

Un saludo y gracias por leerme.

Cuenca, 17 de marzo de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 10 de marzo de 2017

LA CORONA DE ESPINAS


PRIMER VIERNES DE CUARESMA


Ya se afanan las hermandades en preparar sus pasos, en celebrar sus triduos y sus viacrucis. Todo empieza a oler a Semana Santa. 
Intentaré, a lo largo de la Cuaresma ir sacando temas de interés religioso hasta que llegue la Semana Grande de Cuenca. La Pasión contada y vivida día a día por imágenes, Viviendo el sentimiento nazaredo de una Cuenca Encantada.

Siempre me ha llamado la atención las reliquias de los santos, pero más aquellas que provinieron la crucifixión de Jesús.

¿Se sabe que se hizo con la corona de espinas de Jesús? Ni los evangelios, ni historiadores de los primeros siglos nos dicen cuál fue, después de la crucifixión, el paradero de la preciosa corona de Jesucristo.

¿Tuvo la Virgen el supremo consuelo de quitársela de la ensangrentada cabeza de su Divino Hijo y de conservarla como recuerdo? ¿Qué se hizo de ella? Al descubrir Santa Elena, en 326, los otros instrumentos de la Pasión ¿encontró también la corona? Nadie osaría afirmarlo con certeza. Sin embargo, la existencia y conservación de esta santa reliquia se ven afirmadas en los siglos V y VI por San Paulino de Nola y San Gregorio Turonense.

En tiempos posteriores, muchos antes de la duodécima centuria y aun antes de las Cruzadas, se la encuentra, por una concurrencia de circunstancias desconocidas, repartida entre las iglesias de Constantinopla y Jerusalén: una parte se conservó en la capilla de los emperadores bizantinos y la otra en la iglesia del Santo Sepulcro.

Por hoy creo que es suficiente. En viernes sucesivos os cantaré como el Rey Luis IX de Francia se hizo con la reliquia y el recibimiento que hizo y lo que sucedió con ella durante la Revolución Francesa y por último la dispersión de las espinas y los sitios donde se venera en la actualidad. ¿En España tenemos algún trozo o espina?

Cuenca, viernes, 10 de marzo de 2017. Primer viernes de cuaresma.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico


viernes, 3 de marzo de 2017

"Dos reinas para una Catedral". Conferencia


Un templo a imagen de la Nueva Jerusalén

Las catedrales románicas se construían a escala humana y estaban pintadas de vivos colores. El gótico rompe con los grandes muros que soportaban las naves, creando una estructura donde las fuerzas de empuje son absorbidas por líneas arquitectónicas, con los arbotantes y arcos ojivales, de forma que no hacen falta las paredes. Una nueva perspectiva aparece para la creación de una Nueva Jerusalén. La Catedral de Cuenca está a caballo entre los dos estilos, fundiéndose en ella, como un crisol, el Románico y el Gótico; convirtiéndola en la primera Catedral Gótica del Reino de Castilla.
En la Apocalipsis de San Juan o libro de las revelaciones, el capítulo 21, habla de la Jerusalén futura: “Y vi una Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo… Tenía una muralla grande y alta con doce puertas; y sobre las puertas doce ángeles…” (Ap. 21 2-14)
En la Edad Media éste era el fin último de la vida, de la otra vida, la eterna y definitiva, después de la muerte, el llegar a conseguir entrar en el lugar que Cristo tenía preparado para el creyente; y se pensó reconstruirla en la tierra y poder disfrutar de la Nueva Jerusalén sin tener que cruzar la barrera de la muerte. Y se hizo la luz en su interior, el resplandor llego a ella a través de sus grandes vitrales. “Yo soy la Luz” (Jn. 8, 12), dice Jesús en el Nuevo Testamento. La luz es sinónimo de la presencia de Dios.

Fue Alfonso VIII y su reina Leonor de Plantagenet quienes comenzaron la magna obra, pero ¿Fueron ellos los que la finalizaron?
La obra les sobrepasó a su reinado y tras él llego Fernando III, llamado el Santo. Casó con Beatriz de Suabia, hija del Emperador de Alemania y su madre fue Irene Angelina, hija de Isaac Ángel, emperador de Constantinopla. ¿Tuvo algo que ver esta segunda reina en el proceso de construcción? ¿Hay algún vestigio de su presencia y contribución? ¿El triforio con sus ángeles simbolizan los doce ángeles de los que habla el libro del Apocalipsis?
Estas y muchas otras preguntas serán resueltas en la conferencia que el investigador José María Rodríguez impartirá el día 16 de marzo de 2017, a las 19.00 horas en la Biblioteca “Fermín Caballero” de Cuenca, en la que Raquel Carrascosa, Directora del Aula Poética de Cuenca, hará las presentaciones.



jueves, 2 de marzo de 2017

VISITA GUIADA GRATUITA POR EL SIGLO XV EN LA CATEDRAL DE CUENCA

Catedrales habrás visitado muchas, pero te aseguro que en ésta hallaras cosas que te harán vivir una experiencia diferente.


El día 4 de marzo a las 11.00 horas realizaremos una visita guiada por la iconografía marginalista que contienen los arcos góticos del siglo XV.

El investigador José María Rodríguez González realizará un recorrido guiado por la arquearía gótica del siglo XV explicando el contenido bíblico que contiene cada arco.

Un momento especial para los amantes de la lectura a través de la imagen y de forma gratuita para los conquenses que quieran descubrir el legado que nos dejó el Obispo Lope de Barrientos, en la ampliación que se llevo a cabo en 1448 y que terminaron en 1505. Durante este período se descubre América, hecho que hace que la zoología descubierta en el Nuevo Mundo sea reflejado en sus arcos.

Durante el recorrido descubrirás pasajes bíblicos completos, la ilustración de los pecados capitales, catequética cristiana, así como un sinfín de detalles que sólo podrás apreciar es esta Catedral, única en su iconografía a nivel mundial.

Catedrales habrás visitado muchas, pero te aseguro que en ésta hallaras cosas que te harán vivir una experiencia diferente  cambiando tu visión en sucesivas visitas que puedas hacer a otras catedrales.

Cuenca, 1 de marzo de 2017



miércoles, 1 de marzo de 2017

Santa Cuaresma ¿Qué ha sido de ella?

La ley de abstinencia de carne y de caldo de carne nos obliga solamente en los viernes de Cuaresma.


Siempre me ha llamado la atención que algunos alimentos queden prohibidos unas semanas antes de la Semana Grande del Cristianismo o Semana Santa. La curiosidad me surgió a temprana edad y como siempre acudía con las dudas a mi abuelo ya que en casa todos andaban muy ocupados en sus trabajos cotidianos y como penúltimo de cinco hermanos era como un “algo que existía” pero que todos pasaban.

Cada mañana cuando nos levantábamos teníamos preparado el desayuno en el comedor.  Una taza de cristal de duralex, (que se conseguía coleccionando envoltorios del chocolate y que luego se canjeaba en la tienda del Sr. Parra) nos esperaba llena de leche con malta y unas rebanadas de pan para mojar, pero esa mañana fue distinta –Hoy es miércoles de Ceniza y es día de ayuno y abstinencia -Pregonó mi madre-, así que todos mis hermanos y mi padre se marcharon a trabajar sin llevarse nada a la boca. Cuando marcharon y antes de irnos al colegio mi madre nos dijo a mi hermana pequeña y a mí – vosotros  sois pequeños y con vosotros no va esto y debéis desayunar antes de marcharos al colegio.

Aquello despertó mi curiosidad y me faltó tiempo cuando fui a casa de mi abuelo Sabino para preguntarle ¿Qué era eso de ayuno y abstinencia? Mi abuelo era sabio y estaba seguro que me resolvería el enigma. -Josemari coge la Biblia y busca en San Marcos 2, 19-20, me dijo sin más dilaciones cuando le conté lo sucedido en casa. –Lee lo que pone- Abrí la Biblia busque la cita y leí: “Jesús les dijo ¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día”. Basándose en esta cita los primeros cristianos después de la Ascensión de Cristo, por su fervor, comenzaron a prepararse para la solemnidad de la Pascua, tomando esta forma de penitencia y como Cristo les había dado ejemplo de un ayuno de cuarenta días, creyeron que no podían honrar mejor a su Pastor que imitándolo. De ésta forma nació la costumbre del ayuno cuaresmal.

-¿Cómo ayunaban ellos? -Pregunte. En aquella época remota el ayuno duraba las seis semanas anteriores a la fiesta de Resurrección, es decir que nuestros padres en la fe ayunaban 36 días, pues excluían los domingos, que nunca consideró la Iglesia como días de penitencia y ayuno.

-Pero mira lo que ocurrió Josemari. En el siglo IX los cristianos de oriente que siempre han rozado la perfección, protestaron y reprocharon a los cristianos de occidente el quitar cuatro días de la Santa Cuaresma, tachándolos de rufianes hacia el ejemplo del Divino Maestro. Por lo que la Iglesia de Roma, con sabio criterio, determinó que en lo sucesivo comenzaría la Cuaresma, no el domingo, sino el miércoles precedente, conocido desde entonces con el dictado de Miércoles de Ceniza completando los cuatro días que eran restados, cumpliendo así todos los cuarenta días reglamentarios.
-Enterado de cómo llego el Miércoles de Ceniza no pude dejar de preguntar. -¿Cómo se guarda la cuaresma? -Sentados los dos en el saliente que daba al barrio de San Martín, prosiguió mi abuelo: Una sola comida en el espacio de 24 horas fue siempre la característica de los días de ayuno, a imitación de los antiguos judíos, retrasaban esta comida única hasta la puesta de sol. Por mucho tiempo se conservó esta costumbre, aún en tiempo de Carlomagno estaba generalizada. La sociedad cristiana comenzó a vaguear y a protestar por las seis horas de la tarde que se hacían cuesta arriba y después de muchas discusiones se otorgó que la comida única fuera a las tres de la tarde. Esta modificación originó otras muy importantes modificaciones que vendrían a transformar la noción esencial que hasta entonces se había tenido acerca del ayuno.

-¿Cómo pasaban sin comer desde las tres de la tarde hasta la misma hora del día siguiente? ¿Es posible que hicieran trampa? –Le dije yo a mi abuelo cargado de razón, mira Josemari esta norma proviene de la Regla de los monjes de san Benito que desde la hora Nona (entre mediodía y tres de la tarde) en Cuaresma no tomaban nada pasando a los seglares. Sin embargo como los monjes se dedicaban a las duras tareas agrícolas concedieron a los religiosos la facultad de beber un poco de vino antes de Completa, con el fin de restaurar sus fuerzas agotadas por el cansancio del día. Usaban de ese alivio en comunidad, durante unas lecturas llamadas Confesiones (Collatio en latín) llamándose este refrigerio Colación. Pero como el vino solo sentaba mal al estómago se añadió más tarde un pedazo de pan.

Los seglares de los siglos XI y XII juzgaron muy cómodo ese alivio en el rigor del ayuno cuaresmal. En un principio sólo se le permitía a las personas achacosas. Con todo ésto se fueron relajando los creyentes y con la bebida añadieron unas pocas conservas, es decir frutas secas o confitadas ellos decían “a modo de medicina, para fortalecer el estómago y facilitar la digestión” y más tarde en el siglo XV aumentó con un “frustulum” o pedacito de pan, como de onza y media que venía a ser unos 40 ó 50 gramos actuales, estas se convirtieron en tres onzas en el siglo XVII y algo más cantidad en tiempos posteriores.

-¿Y lo de la abstinencia donde fue a parar? Le dije a mi abuelo. Como acabo de contarte no es muy gloriosa la historia del ayuno. La abstinencia es la privación de ciertos alimentos menos indispensables para la subsistencia del hombre como pudiera ser la carne, única reconocida como inherente a la noción del ayuno. Hasta el siglo VI y aun hasta el VII dejó la Iglesia al libre albedrío de cada cristiano la elección  de austeridad y sólo cuando vió a los fieles que se podría perder tal hábito intervino.

-Trae aquel libro pequeño, con pasta de piel de becerro, que está encima de la estantería -Sin replicar lo cogí acercándoselo. -Es el nuevo Código Romano que en la actualidad rige para todo el orbe católico, en los cánones 1.250 a 1.254 establece sobre el ayuno y la abstinencia reglas más concretas.
Abriéndolo leyó el canon 1,250 “la ley de abstinencia prohíbe alimentarse de carne o de caldo de carne, pero no de huevos, de lacticinios y de cualquier condimento, aun de los de grasas de animales”. También permite ahora la promiscuación, es decir mezclar carne y pescado en los días y comidas en que se puede comer carne. En España gozamos además de una ·gracia señaladísima” los fieles que junto a la Bula de la Santa Cruzada se proveyeren mediante una ligera limosna, del Indulto de la ley de ayuno y abstinencia, gracia que se resume en los siguientes privilegios consignados en el mismo Indulto, vulgarmente llamado Bula de Carne. 1º En cualquier día y en cualquier refección pueden comer lícitamente lacticinios, huevos y pescado. 2º La ley de abstinencia de carne y de caldo de carne los obliga solamente en los viernes de Cuaresma, en los de las cuatro Témporas y en los viernes de Pentecostés, Asunción de la Virgen María y Navidad. 3º Únicamente en los miércoles, viernes y sábados de Cuaresma y en las vigilias mencionadas están obligados a la ley del ayuno.

Como ves estas cosas se han ido relajando año tras año y época tras época. Procuremos suplir lo que no podamos realizar con otras obras pías no menos eficaces para expiar los pecados por que la conciencia del hombre es débil y Dios lo sabe.

Aquel día baje a casa con la lección aprendida y sabiendo que el ayuno y la abstinencia son maneras de doblegar el cuerpo para estar a bien con Dios y no con los hombres.

Cuenca, 1 de marzo de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico