sábado, 23 de septiembre de 2017

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia Celestial.


El día 29 de septiembre celebramos la festividad de San Miguel Arcángel. El calendario nos recuerda la festividad como “Los Santos Arcángeles”.

La fiesta se centra en tres arcángeles principalmente: Miguel, Gabriel y San Miguel. Son los nombres con los que la Sagrada Escritura los presenta como príncipes de la corte celestial. Cada uno de ellos se les designó un compromiso. A Miguel la defensa de los intereses Divinos ante la rebelión de los ángeles caídos; Gabriel fue enviado por Dios en misiones como el anunciar a la Virgen María el misterio de la Encarnación y su maternidad divina; Rafael acompañó a Tobías en su camino y curó a Sara de la posesión diabólica que tenía.
San Miguel Arcángel. Catedral de Cuenca
Estamos viviendo una nueva época en la que está resurgiendo la admiración a los ángeles. En el mercado medieval de estos días, en la celebración de la conquista de Cuenca no pasó desapercibido un puesto dedicado a los ángeles. Se vendían angelitos de plata, de cuarzo y de otros metales. Hay que tener cuidado con estas cosas, se puede caer en la tentación de dar a los ángeles atributos que no les corresponden, convirtiéndolos en amuletos que pueden hacernos caer en una idolatría.

No hay duda que los ángeles son importantes en la Iglesia y en la vida de los católicos, pero recordemos que son criaturas de Dios, no podemos igualarlo a Él, no adorarlos.
Para recordarlos la Iglesia ha puesto esta festividad, pues a través de ellos podremos alcanzar muchas de las gracias que son necesarias para nuestra salvación, recordemos que Dios nos designó un ángel custodio para ayudarnos en el caminar de cada día.
Recordemos que debido a su naturaleza espiritual, no podemos ver a los ángeles ni nuestros sentidos captarlos, pero en algunas ocasiones, mediante la intervención de Dios se han podido ver y oír. Aquellas personas que han tenido esa suerte su reacción ha sido de asombro y de respeto, la Biblia nos relata las experiencias de los profetas Daniel y Zacarías que tuvieron con los ángeles.

La representación artística de los ángeles en el cristianismo data del siglo IV, representándolos con forma humana y un siglo después fueron pintados y esculpidos con alas, para simbolizar la prontitud en llevar a los hombres el Mensaje y la Voluntad Divina. 
La Catedral de Cuenca posee una gran cantidad de ángeles, tanto en escultura como en pintura, desde el siglo XIII hasta el siglo XVIII, las obras que alberga dan una idea del proceso evolutivo del arte a través de estas imágenes angelicales.

Las apariciones de ángeles, que más se popularizó fue, la del arcángel San Miguel en la gruta del Monte Gargamo. Fueron cuatro las apariciones, la primera el 8 de mayo  del año 490; la segunda, el 19 de septiembre de 492; la tercera el 29 de septiembre de año 493 y la cuarta el 22 de septiembre de 1655 por motivo de la peste que se produjo en el Reino de Nápoles.
Faggia es una provincia de la región de Apulia en Italia, en 1655 la peste negra llegó afectar a los habitantes del Monte Gargamo. El peligro para Manfredonia y el Monte San Angelo fue grande. El Obispo, Mons. Giovanni Alfonso Puccinelli vio que los medios humanos para luchar contra la peste eran ineficaces por lo que fue en peregrinación con el clero y la gente del pueblo a la Sagrada Gruta. Después de horas en oración, de lágrimas y súplicas, al amanecer del 22 de septiembre, el obispo vio aparecer al Arcángel San Miguel en un esplendor y le dijo: “Sepa oh pastor de estas ovejas, que he obtenido de la Santísima Trinidad la gracia de que cualquiera que utilice con verdadera devoción las piedras de mi gruta, alejará de su casa, de la ciudad y de cualquier lugar la peste, contad a todos esta gracia Divina. Vosotros bendeciréis las piedras, esculpiendo sobre ellas la señal de la Cruz con mi nombre”.

Así hizo el Obispo y la peste desapareció del pueblo de Monte San Angelo y por ello y para recordar tal hecho sus gentes levantaron un obelisco sobre la antigua plaza de la ciudad, que todavía existe, con la inscripción: “Al Príncipe de los Ángeles, vencedor de la peste, patrón y tutelar monumento de eterna gratitud, Alfonso Puccinelli”. 
Más cercano a nuestro tiempo tenemos otra aparición de San Miguel, en el año 1750. A la monja carmelitana, Antonia Astónaco, de Portugal, le reveló que deseaba ser invocado mediante la recitación de nueve salutaciones. Esta invocación recibió el nombre de Coronilla de San Miguel Arcángel o Rosario de los Ángeles.
Coronilla de San Miguel
La devoción se propagó a lo largo de otros países. El Papa Pio IX concedió indulgencias a quienes rezaran la coronilla. La coronilla consiste en recitando un padrenuestro y tres avemarias por cada salutación, hasta nueve veces. Para llevar las cuentas existe una especie de rosario, pero con las cuentas necesarias para su rezo.

 El 13 de octubre de 1884 el Papa León XIII experimentó, durante la celebración de la  misa, una visión en la cual vio a Satanás y a sus demonios desafiando a Dios, diciendo que podía destruir a la Iglesia si quisiera. Vio entonces aparecer a San Miguel lanzando a Satanás y sus legiones al abismo del infierno. Después llamando a su secretario, le entregó un pergamino donde estaba escrita una oración que debería ser recitada después de cada misa, hecho que se ha venido haciendo hasta la celebración del Concilio Vaticano II.
La oración es esta:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del diablo. Que Dios manifieste sobre él su poder, esa es nuestra humilde súplica; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

Feliz fiesta de “Los Santos Arcángeles” y felicidades a los que llegan el nombre de Miguel, Gabriel y Rafael.

Cuenca, 29 de septiembre de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Comenzamos un nuevo curso escolar


El inicio de curso escolar para un docente

Siento la fuerza de empuje que como docente me induce a preparar las materias que impartiré durante este nuevo y último curso escolar para mí, después de 37 años de docencia he tomado la decisión de jubilarme.
Cada año pongo en marcha mi poder adaptador que me impulsa a centrarme en la vida estudiantil, ello me limita en ciertos aspectos, como puede ser el estudio de mis investigaciones históricas que llevo en marcha en estos momentos, pero no con ello me faltan las ganas que me impulsan curso tras curso en llegar a mis alumnos e inculcarles la responsabilidad de hacer en cada momento de la vida aquello que se debe hacerse, ahora como estudiantes y en un futuro próximo, como ciudadanos de provecho para una sociedad cambiante y dinámica como es la nuestra, la época que nos ha tocado vivir.

Mi esfuerzo se ha encaminado y se encamina, a que mis alumnos entiendan que cada momento que transcurre en nuestra vida, ya sea individual, en la familia o en la sociedad, tiene una repercusión directa en muestra propia historia, de la que somos protagonistas.

Mi mayor empeño siempre ha sido el dejar huella por donde he pasado, con el trabajo bien hecho.

Ser profesor es una labor especial y comprometida, desde el día que tuve delante al primer grupo de alumnos, allá por el año 1981, me vi identificado con la enseñanza y durante estos años he intentado ser un docente respetado, tanto por mis propios compañeros como por mis alumnos, que año tras año han pasado por mi aula.

Mañana comenzamos el nuevo curso escolar y os deseo a compañeros y padres un buen años académico.

Cuenca, 13 de septiembre de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Arcángeles. Artículo en La Tribuna de Cuenca


Hoy nos brinda el períodico de La Tribuna de Cuenca, en la contraportada, la entrevista que me hizo el periodista José Monreal, sobre el tercer libro que he escrito sobre la Catedral. El Primero fue Manto de Luz, el segundo Iconografía e iconología de la Catedral de Cuenca y este último "Arcángeles del siglo XIII. Catedral de Santa María de Cuenca".

Gracias a José Monreal por el interés mostrado por el nuevo libro que en breve será presentado al público conquense.




Cuenca, 9 de septiembre de 2017

jueves, 7 de septiembre de 2017

Aviso importante para los que deseaban asistir a la conferencia "Mirada de ángel"

Cambio de fecha de la conferencia “Mirada de ángel. Catedral de Cuenca”

Por motivo de agenda de la Asociación Ágora, la conferencia titula: “Mirada de Ángel. Catedral de Cuenca”, que iba a impartir el profesor e investigador: José María Rodríguez González, el día 25 de septiembre, queda aplaza para el día 23 de octubre, a las 20:00 horas. En la sede de la Asociación Ágora,  Calle Garcilaso de la Vega 1, Cuenca.


Cuando se vaya acercando la fecha se publicará el contenido de la conferencia.
Cuenca, 9 de septiembre de 2017

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Nacimiento de la Virgen María.


Su festividad se celebra el 8 de septiembre 

Con la festividad de la Natividad de María se inicia el nuevo año litúrgico Bizantino. Esta fiesta es celebrada desde el siglo VI en Oriente y se fijó como fecha el 8 de septiembre. En Occidente fue hacia el siglo VII cuando se inició su celebración con una procesión-letanía que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor. En el concilio de Reins, en el año 630, se prescribió como día festivo. En el cónclave de 1241 se proclama la octava debido a un voto de los cardenales. El Papa Inocencio IV, durante el Concilio de Lyon, en el año 1245, extendió la festividad a toda la Iglesia.
En 1378, el Papa Gregorio XI la dotó de una vigilia.

Sobre esta festividad San Juan Damasceno dijo que era “el día de la Natividad una festividad de alegría universal, pues a través de María se renovó todo el género humano, y la aflicción de la madre Eva se convirtió en alegría”.
Nacimiento de María
Capilla de la Asunción
Catedral de Cuenca

Tres lugres se disputan la posibilidad del nacimiento de María: Belén, Séforis y Jerusalén. La hipótesis que más fuerza coge es la de que María nació en Jerusalén. San Sofronio que fue patriarca de Jerusalén escribió en el año 603 que Jerusalén fue la ciudad donde nació María, hipótesis que defendió también San Juan Damasceno.

Después de asentir que María nació en Jerusalén podríamos afirmar que en el siglo V existía un santuario mariano junto a la balsa donde se lavaban los corderos que luego eran sacrificados en el templo. La tradición cuenta que esa piscina fue propiedad de San Joaquín, al poseer rebaños de ovejas, y habiéndose encontrado en las excavaciones, debajo de la iglesia románica, que aún existe, levantada por los cruzados, restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parece que formaban parte de una casa, se ha considerado el lugar como la casa de Santa Ana y San Joaquín, por lo que se estima que en ella nacería la Virgen.

Esta celebración está fundada en los evangelios apócrifos, como el Protoevangelio de Santiago que habla sobre la Natividad de María.

La escena del nacimiento de la Virgen fue representada como parte del ciclo de la Vida de la Virgen siendo valiosos documentos de los interiores domésticos de la época en que fueron realizados, entre los que llegaron a realizar y por grandes pintores como: Giotto en Padua (Italia) Ghirlando en Florencia; Bartolomé Esteban Murillo, en el Louvre de Paris y Juan Pantoja de la Cruz, cuya  obra del Nacimiento de la Virgen está en el Museo del Prado de Madrid.

Nacimiento de María
Capilla de San Roque
Catedral de Cuenca
Como es natural en la Catedral de Cuenca también tiene su aportación a la festividad. La primera la encontramos en el retablo de la capilla del Pozo o San Roque. En su interior hay un original retablo plateresco con siete tablas que nos hablan de la vida de María. La escena está animada, bajo un cortinaje, en forma de pabellón, del que  cuelgan dos borlones. Puede verse a Santa Ana, medio incorporada en su lecho, asistida por una mujer, con cofia blanca en la cabeza, y como conversando con ella. Por debajo, en un plano inferior, hay otras dos mujeres sentadas, la primera, con un paño extendido entre sus manos y otra con la Virgen Niña sobre su halda. Bajo el dintel de una puerta con arco de arquitectura renacentista, a la derecha y de pie, está San Joaquín, pensativo.

Otra de las capillas que están ilustradas con la vida de la Virgen es la Capilla del Deán Barreda o Capilla de la Asunción. En el retablo, en el lado derecho se presenta la escena del nacimiento de la Virgen. La escena se desenvuelve en torno a la figura de Santa Ana, que se haya medio incorporada en su lecho; San Joaquín está al lado de la cabecera, sentado en la parte derecha y hay dos mujeres de pie, que atienden a la Santa Ana desde la parte izquierda, mientras una tercera, sentada a los pies de la cama sostiene a la Virgen recién nacida sobre su halda.


Cuenca, 8 de septiembre de 2017 
José María Rodríguez González